Biscúter, la Zapatilla que hizo caminar a España

Creado: Dom, 11/02/2018 - 16:00
Autor: Jorge E. Wong
Biscúter Zapatilla

Lo imprescindible para andar y nada más. Esta fue la máxima que rigió el desarrollo de este útil carrito que jugó un papel sublime en la España de postguerra. Sus 9 CV de potencia fueron más importantes para muchos, que los 1000 CV que hoy deslumbran a tantos.  Veamos por qué.

La España de postguerra tuvo una dura situación económica, por el aislamiento relativo del resto del mundo industrializado, debido al gobierno de Franco. Esto dificultó el funcionamiento de su industria y el automóvil no fue excepción. Fueron necesarios vehículos duros, baratos y muy económicos: eran los llamados microcoches. Uno de ellos fue el Biscúter.

La idea parte de Gabriel Voisin, propietario de Automóviles Voisin, y lo llama Bi-scooter, en referencia a que sería del tamaño de dos motos scooter. El diseño era radical, para lograr velocidades razonables y consumos mínimos. Su austeridad, era lapidaria: al usar aluminio, no concebía ni procesos de pintado.

Biscúter Zapatilla

En Francia, no pasó nada con el proyecto, pero en la España de postguerra se interesó mucho.  Finalmente, se vendió la licencia a la firma Autonacional S.A., de Barcelona, quien lo introdujo al mercado, en 1953, como Serie 100.  Pronto, el gracejo popular lo bautizó como “Zapatilla”, por su parecido a este tipo de calzado. El Zapatilla resumía sencillez: sin puertas, ventanillas, ni marcha atrás.  Su prioridad era proveer movilidad, nada más importaba. Gracias a ello, el vehículo utilizaba un motor Hispano Villiers de un cilindro, 197 cc y dos tiempos, de ¡9 CV de potencia máxima!

Biscuter Zapatilla

No existía sistema de arranque, se utilizaba el viejo crank manual, que jamás debió desaparecer por completo del automóvil. La tracción era solo a la rueda delantera derecha y los frenos utilizaban un sistema de tres puntos, que incluía la transmisión y cables a las ruedas traseras. Gracias a su carrocería de aluminio, se lograba redondear un carrito muy ligero, para poder exprimir esos famélicos 9 CV.

La red de concesionarios se extendió por toda España, y el Biscúter floreció por varios años. Su gama se diversificó –quizá demasiado– hasta una discutida versión con carrocería de plástico, que resultó un fracaso comercial.  Luego, con el Seat 600 ya en el mercado, el Estado cortó el suministro de aluminio, y fue necesario fabricar la carrocería de acero, el cual se obtenía de reciclar los bidones de aceite del Plan Marshall, en consonancia con la línea austera del proyecto.

Con los años, llegó nueva competencia. Para 1960 muere el Zapatilla, tras unos 12.000 ejemplares producidos.  Actualmente, los Biscúter son curiosidades de museo, su extrema rareza lo hace un objeto de coleccionista, aunque no de gran valor.

 

Sobre el autor

Graduado de Ingeniería Mecánica Automotor en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (I.S.P.J.A.E.), en 1987.  Ha desarrollado toda su vida laboral dentro del sector automotriz. Ha colaborado de manera ininterrumpida, desde 1987, en diferentes publicaciones dedicadas al transporte –y en específico al automovilismo- entre las que se encuentran las revistas Transporte y Sendas, ambas adscritas al Ministerio de Transporte de Cuba. Es fundador de nuestra publicación, desde su número piloto, y ha colaborado en otras publicaciones del Grupo Excelencias.

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