Honran a Gino Bartali

Creado: Jue, 03/05/2018 - 15:44
Autor: Excelencias de…
Gino Bartali

En el otoño de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando las tropas nazis invadieron Italia, rescataron a Mussolini y lo pusieron al frente de un Gobierno títere del régimen de Hitler, Gino Bartali ya era una figura del ciclismo. Acostumbrado a recorrer largas distancias durante sus entrenamientos, nadie sospechó que la celebridad italiana pudiera ser una importante pieza en el engranaje ideado por la resistencia para burlar los controles de los alemanes.

Profundamente católico, Bartali fue fichado para la misión más importante de su vida por un cardenal, amigo de la familia. Durante sus largas salidas a pedalear por carreteras secundarias, hacía de enlace y transportaba documentos y dinero que salvaron de la cámara de gas a muchos de sus compatriotas de origen judío. En vida, disfrutó del reconocimiento por sus logros deportivos pero no sería hasta 2010, una década después de su muerte, cuando comenzaron a conocerse sus peripecias para salvar la vida de los judíos italianos. Una ola de homenajes que culminó este miércoles al ser nombrado en Jerusalén Ciudadano Honorífico de Israel, justo dos días antes de que en la ciudad comience el Giro de Italia.

Escondía fotografías, pasaportes, dinero en su preciada bicicleta, generalmente bajo el asiento, y los entregaba a otra persona que, como él, operaba en la clandestinidad. De este modo facilitó la salida de Italia de los judíos facilitándoles nuevos documentos. Pero no sería esa arriesgada tarea, difícil de documentar por el secretismo con el que se llevó a cabo la operación, lo que le llevó en 2013 a ser reconocido a título póstumo Justo entre las Naciones por Yad Vashem, el Museo del Holocausto Judío en Jerusalén.

Tras la muerte de Bartali en mayo de 2000, dos periodistas italianos lograron que se hiciese público el testimonio de la familia Goldenberg. Varios de sus miembros permanecieron escondidos en un convento pero otros se ocultaron durante diez meses en un apartamento de Florencia propiedad del ciclista. Un gesto por el que recibió el máximo honor que otorga la institución hebrea a los no judíos que arriesgaron su vida para salvarlos del Holocausto organizado por los nazis.

El testimonio de los Goldenberg ayudó a desvelar las actividades ocultas de Bartali, pero pronto otros judíos, como Giulia Baquis o Renzo Ventura, corroboraron la historia del ciclista que había ayudado a sus familias a conseguir documentos falsos para escapar. El hermetismo en vida del campeón italiano —que llegó a ganar tres Giros y dos Tours— contribuyó a forjar su leyenda, porque nadie sabe a ciencia cierta cuántos judíos pudo salvar con sus interminables jornadas pedaleando por la Toscana.

Al menos en 45 ocasiones recorrió los casi 200 kilómetros que separan Florencia y Asís como correo para la resistencia, pero ni siquiera su familia estaba al tanto de su activismo contra los nazis. Así lo reconocía su nieta, Gioia Bartali, ayer en Jerusalén, durante el homenaje que le rindieron en el Museo del Holocausto y en el que recibió, en nombre de su abuelo, el certificado que reconoce al campeón italiano como Ciudadano Honorífico de Israel.

Durante el acto, celebrado en el Jardín de los Justos entre las Naciones —donde también se pueden encontrar los nombres de los nueve españoles reconocidos como justos— varios de los ciclistas que tomarán la salida en esta edición del Giro, entre ellos el español Rubén Plaza, homenajearon a Bartali. Juntos pedalearon en su honor en el Monte del Recuerdo (Har Hazikaron), donde se ubica la institución judía creada con el fin de poner nombre a cada una de las víctimas del Holocausto para que no caigan en el olvido.

Tomado de El País

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