Cuba revive la pasión por el Fiat 126p

Creado: Dom, 14/08/2016 - 18:47
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Cuba revive la pasión por el Fiat 126p

El mayor tesoro de Ramsés Fernández es casi del tamaño de un refrigerador, con un espacio similar al que hay entre los asientos de un vuelo en clase económica y una potencia un poco mayor a la de una podadora.

"Ese es mi segundo bebé", dijo Fernández, mientras sonríe orgulloso al auto fabricado hace 39 años y que él compró casi al mismo tiempo que nacía su hijo de 10 meses. "Mi mujer dice que el carro es mi hijo".

Un humilde auto polaco de dos cilindros y puerta trasera, el Fiat 126p fue olvidado por la mayoría de la gente en Europa. Décadas después, este carro cariñosamente conocido en la isla como Polski, vive una nueva época en Cuba.

Los mecánicos autodidactas que han logrado mantener operativos los autos clásicos estadounidenses durante décadas, ahora usan su talento en estos pequeños artefactos de la Europa del Este que equipan con suspensiones más fuertes, motores más potentes e incluso sistemas de sonido de alta potencia y nueva tapicería.

"EL 2016 ha sido el año del Fiat 126p", aseguró Hendy Coba, presidente de Amigos del Motor, uno de los principales clubes de autos en La Habana.

Se estima que unos 10 mil Polski están registrados en Cuba, según los aficionados.

Aunque muchos están fuera de servicio, varios miles zumban por las carreteras cubanas, literalmente opacados por los gigantescos autos clásicos estadounidenses de la década de 1950, conocidos como "almendrones", e incluso por otros como los Ladas y Moscovitas importados de la antigua Unión Soviética.

Fernández, un mecánico, dijo que vendió su motocicleta casi al mismo tiempo que nació su hijo y compró el Polski con las ganancias.

Su Polski está equipado con frenos de disco, llantas nuevas, una caja de velocidades mejorada y un motor casi el doble de potente que el original.

El motor del Polski suele calentarse tanto que muchos de sus dueños en Cuba circulan con la puerta trasera abierta para intentar sacar el aire caliente de la máquina.

La puerta trasera cerrada y la relativa agilidad con que se mueve el auto de Fernández son objeto de constante admiración de otros conductores en los semáforos.

"A la gente le encanta mi carro", dijo. "Toda la gente dice: '¡hey, qué bonito ese carro!'''.

Está sorprendido por el número de turistas que lo paran y le piden que pose con el vehículo familiar.

"Han pasado extranjeros tirando fotos como si nunca lo hubieran visto", dijo. "El Polski, por ser un carro económico, ha cogido un auge".

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