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Friday, 21 de July de 2017.
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El extraño cambio de un auto por una bicicleta


09/04/2017
Norland Rosendo González/Fotos: Abel Rojas Barallobre

Probablemente, el verdadero récord Guinness sea ese: haber vendido un auto para armar una bicicleta, ¡y de otra persona!. Pero el estadounidense Richie Trimnle no lo pensó dos veces. El hombre que actualmente se jacta de haber pedaleado la bici más alta del mundo (6.13 metros), se deshizo de su carro, y con el dinero compró piezas y un boleto de avión.

De Estados Unidos a Cuba. En el equipaje traía cadenas, cojín, platos, pedales, juego de luces, timbre, casco, manillas, ropa deportiva… Todo para un hombre que de este lado del Estrecho de la Florida se empecina en romperle su récord, Félix Ramón Guirola. Un mecánico «sin universidad», pero inventor de talla XXL, que con tubitos de desecho, tornillos de cualquier cosa y otros aditamentos encontrados en lugares insospechados, ha construido varias bicicletas sorprendentes por su tamaño y quien desde hacía mucho tiempo debería estar inscrito en el libro Guinness.

Richie supo de Félix por amigo en común, el fotógrafo Tod Seelie, quien publicó fotos en su perfil de Facebook y le llevó un mensaje: «Dice un cubano que monta bicicletas grandes como tú que quiere conocerte».

Así empezaría una amistad que ya anda por un lazo mucho más afectivo. El norteño dice que el cubano es su padre, y el cubano dice que el norteño es su hijo.

El pasado jueves siete de abril amanecieron dándole los últimos puntos de soldadura a la «jirafa metálica» y cerca de las nueve de la mañana ya estaban frente al Capitolio capitalino, donde estaba previsto el inédito suceso de recorrer más de cien metros sobre un artefacto de esas dimensiones.

La bicicleta presentó un desperfecto técnico que imposibilitó concretar el recorrido. Félix se encaramó, pero no pudo dar pedales, pues había un desajuste entre el timón y la rueda delantera.

Necesita de un tubo enterizo que conecte ambas partes, porque no funcionó el invento de varios pedazos soldados, que no garantizaron el equilibrio desde tanta altura. Así que dentro de poco, el récord va, asegura Félix, quien lamentó que «su hijo» tuviera que regresar dos días después a Estados Unidos sin ver en vivo ese momento.

Richie tenía mucha expectativa de disfrutar esa aventura junto a «su padre», cuenta que hubiera sido muy excitante haberlo visto lograr el sueño. Sabía que no había podido terminar su bici por falta de algunas piezas y entonces decidió vender su auto para comprárselas allá y sufragar el viaje. «Félix me acogió en su hogar; su esposa y él son personas especiales, muy agradables», comentó para Excelencias del Motor.

Ambos pasearon por el malecón sobre bicicletas gigantes de 2.90 y 4 metros que tiene Félix y planean un viaje del cubano a Estados Unidos para armar un tándem grande (una bici detrás de otra) y una bici de 12 metros de altura, que les sirvan para poner par de récords Guinness juntos.

El dinero que puedan recaudar quieren donarlo a proyectos humanitarios dedicados a niños que padecen de cáncer. Con proyectos tan sensibles, no hay dudas de que ambos tocarán no solo las nubes sobre ruedas, sino el corazón de miles de personas que contribuirán a concretar sus sueños. Ideas tan nobles ya merecen un récord Guinness.

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