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Monday, 25 de September de 2017.
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El Integral, un taller donde todo es posible


14/05/2017
Marylin Luis Grillo, fotos de la autora

Pedro Fernández y su hijo Ramsés son fuerza de trabajo más que suficiente para garantizar el buen servicio en El Integral, un taller de mecánica  por cuenta propia (privado) donde cualquier arreglo es posible. “Sin embargo  –aclara Pedro—nada sería posible sin el apoyo y ayuda de la familia, especialmente de mi esposa Yohanka”.  

“Si nos comprometemos, el cliente se llevará su auto completamente reparado”, asegura Pedro, no sin antes puntualizar que entre sus variadas ofertas solo se excluyen la chapistería y el pintado del carro. “Pero si lo desea, se lo podemos dejar listo para que lo lleve a otro lugar a pintar: lo desarmamos, lo vaciamos, el dueño lo transporta, lo pinta y nosotros se lo volvemos a armar”.

El slogan que define al taller no podía ser más integral: “todo tipo de servicios”; desde revisión general, scanner y mantenimiento, hasta soldaduras, electricidad, electrónica “y más…”.

Pero la generalidad no es sinónima, en este caso, de poca calidad. Para garantizar la excelencia en el trabajo, padre e hijo han subcontratado, de ser necesario, diferentes mecánicos o talleres que se especializan en determinados arreglos, modelos de autos o fabricación y/o reparación de algunas piezas específicas.

Tampoco discriminan por marcas, o si el auto es antiguo o moderno. “Lo único que no aceptamos son los carros que hayan sufrido demasiadas transformaciones, como algunos de los llamados almendrones, porque no sabemos qué le han puesto dentro”.

Al inicio, El Integral solo era un terreno yermo ubicado en Valle 214, entre Mazón y Basarrate, en el municipio Plaza de la Revolución, y la idea de un padre que deseaba ver cómo su hijo se realizaba en el oficio que escogió. Pedro había decidido abrir el local para que Ramsés tuviera donde trabajar, luego de haberse graduado de mecánico y de haber pasado por varios talleres. “Tuvimos que limpiar, comprar herramientas y legalizarlo todo, poner todo en orden”, explica.

Siete años después, el regalo ha fructificado y juntos lo han convertido en un punto de referencia para los choferes, no solo de la capital sino de todo el país; y la pluralidad se extiende también a sus clientes, entre los que figuran unas 30 empresas estatales e incluso instituciones, ubicándose entre sus clientes importantes el Ministerio de Finanzas y Precios, así como Cubanacan, esta última se distingue por la confianza que tiene en el buen trabajo de El Integral.

La distancia geográfica no ha sido impedimento y desde lejanas provincias, como la nororiental Holguín, han llegado autos de Cubanacan para recibir tratamiento donde saben se encontrará la cura adecuada. “Este grupo empresarial (Cubanacan) llegó a nosotros por recomendaciones que le hicieron para arreglar un carro que nadie había podido arreglar correctamente y desde entonces somos su taller de referencia a nivel nacional”, comenta Pedro con orgullo.

Pedro agradece de manera especial a la empresa Tecniport, y sus directivos por haber confiado en él para el uso del local. Sin su ayuda, “no hubiéramos logrado el objetivo y el prestigio que hoy hemos logrado”.

Y para el futuro, los planes –además de los servicios generales- también piensan ampliarse y esperan abrir otro taller El Integral, aquí mismo, en La Habana, para que Cuba no cuente con uno solo, sino con varios lugares donde, sin distinciones de marca o modelo, averías o reparación, el cliente resuelva el problema de su automóvil. “Todo sea posible –sueña Pedro—si de dar buen servicio se trata”.

IMÁGENES DEL TALLER EL INTEGRAL

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