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Wednesday, 22 de November de 2017.
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Porsche 911 GT3 frente a Lamborghini Huracán Performante


18/03/2017
www.motorpasion.com

Ambos modelos son la propuesta más radical de un modelo normalmente más civilizado. Es cierto que el Lamborghini Huracán no es un gran turismo como puede serlo un Porsche 911 Carrera 4S. Además, el 911 GT3 es el 911 más radical... hasta la fecha. En unos meses conoceremos el nuevo 911 GT3 RS y se habla incluso del retorno del 911 GT2. Aún así, de momento son lo mejor de cada marca en su segmento.



De los superdeportivos presentados en el pasado Salón de Ginebra, hemos visto que el Ferrari 812 Superfast y el McLaren 720S eran dos propuestas totalmente opuestas de superdeportivos, a pesar de ofrecer prestaciones casi calcadas. El caso del Lamborghini Huracán Performante y del Porsche 911 GT3 es un tanto diferente. Sobre el papel sus prestaciones son relativamente diferentes (independientemente de si escogemos el 911 con cambio manual o PDK), como lo demuestran sus cifras de aceleración. Y aún así, quieren atraer -en teoría- el mismo público: el más comprometido con las tandas en circuitos y el pilotaje.

Porsche 911 Gt3

El Porsche 911 GT3 es, en apariencias, una suerte de anacronismo. De entrada, lleva el motor colgando del eje trasero (no es lo ideal para tomar curvas de forma rápida y eficaz). Su motor sigue siendo un 6 cilindros bóxer atmosférico (de 4.0 litros y 500 CV con el corte de inyección a 9.000 vueltas) y que puede ir asociado a un cambio manual de 6 relaciones. Incluso la silueta del 911 no ha variado en 50 años.

Obviamente, el 911 GT3 no es alérgico a la tecnología: cuenta con eje trasero direccional, suspensión pilotada, soprotes activos de motor, dirección electro mecánica y numerosos elementos en fibra de carbono y otros materiales ligeros. Sin embargo, la electrónica no está por encima del piloto del coche. Es incluso posible desconectar por completo casi toda la electrónica del coche (salvo la dirección, los amortiguadores pilotados o los soportes activos de motor, claro).

Sí, el GT3 puede ser muy rápido en circuito, siempre y cuando el que lo lleve sepa lo que hace. Conseguir mejorar unas décimas el tiempo por vuelta en cada curva será cosa del piloto, el coche no lo va a ayudar. Y es que, paradójicamente, el objetivo del 911 GT3 no es solamente ser el más rápido, sino ofrecer una experiencia de conducción gratificante. En el 911 GT3 el cómo importante tanto como el qué. O incluso más.

Lamborghini Huracan Performante

El Lamborghini Huracán Performante propone también ser el Hurácan más hardcore de la gama, pero su objetivo es simplemente ser el más rápido. Y llegó a Ginebra con el récord de vuelta en el Nürburgring bajo el brazo, bueno, bajo sus ruedas. Cualquiera que pilote un Performante tendrá mucho que aportar en la prestación que tenga ese día el coche (como en cualquier auto), pero que tenga una experiencia de conducción tan gratificante como en el 911 GT3 puede estar en segundo plano.

El Performante podría parecer lo opuesto al GT3, a pesar de también equipar un motor atmosférico -uno de los pocos que quedan-. Por ejemplo, su arquitectura de motor central trasero es la ideal para la tarea de girar rápido en circuito. El V10 de 5.2 litros desarrolla 640 CV y va asociado a un cambio de doble embrague de 7 relaciones y tracción integral. También está repleto de tecnología, como la fibra de carbono “Forged Composite” y sobre todo su aerodinámica activa, capaz de generar carga aerodinámica en un lado u otro del coche. Sí, es el tipo de tecnología que supera al piloto y que conduce por él. En teoría.

El récord de Nürburgring del Lamborghini Huracán Performante está siendo criticado por algunas personalidades mediáticas (supongo que el precedente del grupo Volkswagen con el dieselgate no ayuda a que lo consideren válido). Sin embargo, todas las críticas se centran en que el Performante es marginalmente más ligero que el Huracán LP 610-4, que tiene tan sólo 30 CV y con argumentos a lo “he contado los fotogramas”. Nunca se menciona la aerodinámica activa.

Sobre todo, las variables (clima, neumáticos... ¡piloto!) son tales que muchas veces se ponen en duda los récords logrados. Para colmo, la polémica se alimenta de la falta de un organismo que ponga orden en todos esos récords, de forma mínimamente oficial y reconocida por todos los fabricante. Y es que a veces ni se ponen de acuerdo en donde empieza y termina la vuelta.

Pero volvamos a la aerodinámica activa. Recuerda que los monoplazas modernos abaten tiempos por vuelta en un circuito alucinantes no por la potencia de sus motores y peso pluma sino sobre todo por el apoyo aerodinámico que generan. De lo contrario, les sería imposible tomar la cuesta de Eau Rouge a fondo, por ejemplo. Y ser capaz de luchar contra tu instinto que te dice que por ahí, a fondo, no pasas, es también muy gratificante como piloto. Es más, es probable que si no vayas a fondo te la pegues porque no has generado apoyo.

Aplicado al Lamborghini Huracán Performante, me pregunto el papel que tuvo su aerodinámica activa en el récord y, en el caso que nos ocupa hoy, ¿no es gratificante ser capaz de superar sus límites, su instinto?

La misma cara de una moneda

Porsche 911 GT3 y Lamborghini Huracán Performante aportan y buscan lo mismo. Sí, ser el más rápido del patio, pero sobre todo que el conductor-piloto se lo pase bien, que sienta que participa en el logro -el que sea- y que ha contribuido a ello, que tuvo que implicarse en ello. Como decía, a veces importa más el cómo que el qué. Y estos dos sueprdeportivos, estrellas del pasado Salón de Ginebra, son dos claros exponentes de ello. Ahora, sólo nos falta probarlos para contaros cómo son esas sensaciones que destilan.