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miércoles, 08 de febrero de 2012.
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Probando un Peugeot 308 (17/02/2009)


26/10/2009
Willy Hierro Caveda

Regreso, octavo día.

Nuestro Peugeot 308 puso el morro en dirección a Topes de Collantes, una empinada loma que se encuentra dentro del macizo montañoso del Escambray. Ésta es la peor escalada que realizan los pedalistas que compiten en el giro cubano, y será la última prueba de montaña que se realice ya que La Muralla pinareña fue eliminada, al menos este año, del clásico del pedal cubano.

Viajar desde Sancti Spíritus hasta Trinidad es muy cómodo, las condiciones de la carretera, por circuito sur de la Central, son aceptables y hay muchos tramos de descenso que favorecen a la economía. En la pantalla situada en el panel central marcó, por momentos, un consumo puntual de menos de 4 l/100 km. Los paisajes, además de históricos son bellos. El Valle de los Ingenios, la Torre Iznaga y la Villa de Trinidad sobresalen del resto.

Desde la misma entrada a Topes uno se da cuenta que lo que se avecina no es fácil, pero para el 308, curado de espanto en la Farola, no parece mucho. Subimos fácil, parte del tiempo en tercera, alrededor de un 35%, la segunda velocidad fue, como en la Piedra, la más usada, un 60%, mientras que la primera solo se usó un 5% en la escalada.

Otros autos y motos que también cubren la Vuelta a Cuba, reflejaron sus esfuerzos en la temperatura del motor, pero el Peugeot 308 se mantuvo estable, con sus acostumbrados 90 grados. En la bajada, camino a Cienfuegos, comprobamos nuevamente el buen funcionamiento del sistema de frenos en condiciones extremas.

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