Original, hasta la médula: Plymouth Belvedere 1956

Creado: Dom, 21/01/2018 - 15:22
Autor: Jorge E. Wong
Plymouth Belverde

A finales de los años noventa, el Papa Juan Pablo II realizó una histórica visita a Cuba.  El Padre Osorio había decidido retirarse luego de ese evento y, entre otras cosas, comenzó a gestionar la venta de su Plymouth Belvedere 1956, fiel compañero de muchos años. Había sido su único dueño y buscaba alguien capaz de valorarlo y cuidarlo, en agradecimiento por tantos años de fiel servicio.

Casi por un milagro, llegó la noticia hasta Ramoncito, como todos conocen a Ramón Ventura.  Laboraba, a la sazón, en un taller automotriz –es ingeniero mecánico– cerca de la iglesia del Padre Osorio y cuenta el buen estado que tenía el auto, pues la buena aura lo había mantenido lejos de accidentes, la corrosión y otros infortunios. Como tributo, Ramoncito conserva una pegatina alegórica a la visita pastoral colocada entonces por el Padre.  
Por fortuna, este automóvil tuvo una vida tranquila –hasta parroquial– y luego encontró un apasionado de los autos clásicos que habría de mejorarlo aún más.  Inscripto al Club de Autos Clásicos y Antiguos "A lo Cubano", desde hace diez años, ha ganado varios eventos y exhibiciones, siendo referencia por su nivel de conservación. Desde entonces, el Plymouth Belvedere ha mantenido una originalidad e hidalguía que lo distinguen
La carrocería ni necesitó reparación, solo algunos retoques y el trabajo de pintura que hoy exhibe. Su vestidura se renovó y mantiene toda la cristalería original de fábrica, aun en los ventíleles traseros, todo un detalle de este modelo.

Plymouth Belverde

En 1956, el Belvedere continuó como tope de gama en Plymouth. Detalles importantes fueron ofrecer la primera transmisión automática por botones de la industria, el Mayflower dejó de estar al frente como insignia y ese año, por primera vez, Plymouth ofreció cinturones de seguridad y tiradores en las puertas, en lugar de las manillas con botón de 1955.

Plymouth Belverde. Vista interior

Nos cuenta Ramoncito que reparó el motor, con piezas que adquirió del propietario anterior y otras que se dio a recolectar, pacientemente. Puedo atestiguar que suena deliciosamente, con suavidad y firmeza, esa mágica característica de estos motores. Siendo actualmente propietario de un taller de reparaciones y mantenimiento, especializado en sistemas de frenos, sobra decir que rectificó y reguló personalmente los del Belvedere, conservando los originales de zapata y tambor, con servo-asistencia.

Tanto mimo ha puesto en conservar la originalidad, que hasta mantiene neumáticos 6,70 x 15", la medida exacta de fábrica.  Esto es algo poco común, pues muchos dueños emplean neumáticos con diseño y configuración más modernos, en busca de mejores cualidades tractivas o, sencillamente, mejor estética.  Dentro, todo está tal cual era, incluido el radio original de válvulas al vacío de fábrica. ¡Y funciona!

Plymouth Belverde

Sobre el autor

Graduado de Ingeniería Mecánica Automotor en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (I.S.P.J.A.E.), en 1987.  Ha desarrollado toda su vida laboral dentro del sector automotriz. Ha colaborado de manera ininterrumpida, desde 1987, en diferentes publicaciones dedicadas al transporte –y en específico al automovilismo- entre las que se encuentran las revistas Transporte y Sendas, ambas adscritas al Ministerio de Transporte de Cuba. Es fundador de nuestra publicación, desde su número piloto, y ha colaborado en otras publicaciones del Grupo Excelencias.

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