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Wednesday, 13 de December de 2017.
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Cougar, el felino de Mercury


08/10/2017
Jorge Esténger Wong

A mediados de los años sesenta Ford Motor Co. revolucionó el mercado automotriz de Norteamérica.  Tras el impacto del Mustang, se enfocó en ofrecer un muscle car mediano, acorde a la fiebre del momento.  Así surgió el Cougar, el travieso felino de Mercury.

General Motors había ripostado al fenómeno Mustang con el Chevrolet Camaro y el Pontiac Firebird.  Ford, por su parte había logrado encajar al Thinderbid como deportivo de lujo, exponiendo la necesidad de un auto mediano de ese tipo.

Así, se comienza a desarrollar una versión más grande y mejor equipada del Mustang para incluirla en la gama de la marca Mercury.  Los dirigentes de la Ford Motor Company buscan desarrollar un vehículo a medio camino entre el aura rustica y deportiva del Mustang y el sofisticado entorno del Thunderbird. Inicialmente, el proyecto se denomina T-7 y sus primeros bocetos están decididos para principios de 1965.

El resultado fue un cupé hardtop, con un largo capot y una cabina relativamente corta.  Se trataba de un auto un poco más largo que el Mustang, longitud total de 4,83 m, con faros escamoteables y una parrilla con barras verticales, que se asemejaban a una máquina de afeitar eléctrica. Las luces traseras tienen el mismo estilo, y son muy originales. El interior tiene asientos de tipo baquet, con cojines de vinilo y timón deportivo.

El motor escogido para hacer rugir al futuro felino fue el V8 de 4.7 litros y 200 CV que ya Ford producía. La transmisión estándar manual, de 3 cambios, con mandos al piso –algo revulsivo en Norteamérica para enfatizar el ambiente deportivo-  y opcionalmente la automática Merc-o-Matic, o la manual de 4 velocidades.  Con todo este andamiaje funcionando el auto podía alcanzar los 185 kms/h.

Una característica impuesta por los pony-car fueron las infinitas opciones para personalizar el auto.  El Cougar se inscribe en esta línea, con destaque para el paquete GT Performance de suspensión reforzada y llantas más anchas.

El Mercury Cougar resulta un éxito para la marca y para Ford.  Se presenta en 1967 y resulta ganador del premio Auto del Año, de la prestigiosa revista ‘Motor Trend’.  Ese mismo año, representa más de la mitad de las ventas de la marca.  

Establecido en el mercado, el Cougar recibe pequeños cambios hasta terminar la década.  En 1971, el Cougarcambia significativamente, dando paso a la segunda generación.  Se convierte en un cupé de lujo, cuando es evidente que la época de los Muscle Cars llegaba a su fin.  De la primera generación se produjeron un total de 437 016 unidades.

Luego, Ford logra hacer sobrevivir el Cougar, hasta la desaparición de Mercury, en 2002.