Skip to Content
Friday, 28 de November de 2014.
412

Rolls-Royce y el “Espíritu del Éxtasis”


10/12/2011
Willy Hierro Allen

Charles Stewart Rolls y Henry Royce pusieron las iniciales de sus apellidos como logotipo de los autos que fabricaron, pero un automóvil como el Rolls-Royce tenía que tener un logo único y personal como el coche que representaba y ahí nació el “Espíritu del Éxtasis”, una hermosa estatuilla cuya historia es la de un amor imposible entre un Lord inglés y una joven plebeya de origen ibérico, a principios del siglo XX.

Cuando Charles Rolls y Henry Royce fundaron su empresa para construir automóviles allá por 1906, colocaron sus iniciales entrelazadas (RR) como logotipo para sus autos exclusivos, sin embargo, muchos clientes opinaban que un vehículo tan personificado e inédito con el Rolls-Royce, necesitaba una mascota que lo identificara y varios de ellos tomaron la iniciativa de colocar sus propios ornamentos.

Como quiera que muchas de estas mascotas personales no hacían otra cosa que restarle belleza a un automóvil tan exclusivo, Claude Johnson, por esa época director de Rolls- Royce Motor Cars, fue consultado sobre qué poner oficialmente sobre el radiador de los autos que salían de la fábrica, un objeto digno y agraciado que dejara satisfechos a los clientes y al público en general.

Johnson puso a trabajar en ello al joven artista Charles Robinson Sykes, graduado del London’s Royal Collage of Art, para hacer una insignia que adornara los Rolls-Royce futuros, con las indicaciones que “debía transmitir el espíritu de la marca, a saber: velocidad con silencio, ausencia de vibraciones, la misteriosa conjunción de energía con un bello organismo viviente en suprema armonía…”

Claude Johnson le propuso a Sykes evocar la mítica belleza de Niké, cuya elegante imagen estaba en el museo del Louvre. Pero Charles Sykes no estaba inspirado con tales elementos. Corría el año 1910 y cada vez más los nuevos Rolls-Royce exhibían objetos que, colocados por sus propietarios, suscitaban menos admiración. Y apareció el editor de una revista de automóviles: John Walter Edward Scott-Montagu.

John Walter… segundo Lord Montagu de Beaulieu después de 1905, era uno de esos pioneros del automovilismo naciente y, además, editor de la revista especializada The Car. John Walter, que conocía a Sykes, era dueño de un Rolls-Royce y como ornamento tenía una figura de mujer con un dedo sobre los labios clamando silencio. Los amigos la llamaban The Whisper (El Susurro).

Pronto se comentó que era una historia de amor entre John Walter y su secretaria Eleonor Thornton Velasco, de origen ibérico. Y el silencio requerido con flema inglesa era porque John Walter (Lord Montagu de Beaulieu) estaba tristemente casado con Lady Cecil Victoria Constance. Pero el tormentoso romance se mantenía a la vista de todos con esa fuerza de los amores imposibles.

A Charles Sykes sí le inspiró Eleonor Thornton y de acuerdo con John Walter, tomó la estatuilla y la inmortalizó tras algunos arreglos artístico-técnicos. Claude Johnson, como buen jefe, ideó la descripción del “Espíritu del Éxtasis”y de cómo lo transmitía a todos, por lo cual fue elegida como la mascota de Rolls-Royce. “Ella está expresando su disfrute entusiasta, con sus brazos extendidos y la vista en la distancia.”

Los menos románticos la llamaron “La señorita voladora” y a Henry Royce, que estaba enfermo cuando se decidió el “Espíritu del Éxtasis”, dijo molestarle la figurilla en el radiador para conducir, y ninguno de sus autos privados la usó. Los críticos más acérrimos del orgullo británico, la nombraron “Ellie (diminutivo de Eleonor) en camisón”. La reina Isabel y la princesa Margarita colocaron sus propios ornamentos en sus respectivos Rolls-Royce.

El amor de Eleonor Thornton y John Walter se inmortalizó el 30 de diciembre de 1915, cuando un submarino alemán torpedeó y hundió el buque SS Persia en el Mediterráneo, donde viajaban a la India Lord Montagu de Beaulieu y su secretaria, quienes perecieron en ese cruel desastre.

Hoy, el “Espíritu del Éxtasis” es una estatuilla de 7.5 cm, de acero inoxidable pulido, plata de 925 milésimas u oro de 24 quilates, según el cliente. Ha sufrido modificaciones, pero ninguna trascendental. Ya cumplió su centenario, pues la primera vez que se usó fue en febrero de 1911. Ahora la figurilla tiene un muelle que, al chocarla, se deja caer sobre el capó y un botón dentro del auto para reponerla en su posición.

La gran mayoría de los Rolls-Royce que conozco, llevan sobre el radiador el “Espíritu del Éxtasis”, en homenaje y complicidad a aquel romance oculto y bello de principios del siglo XX.

Enviar nuevo comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta es para probar si usted es un visitante humano y para evitar el spam automatizado.
Image CAPTCHA
Introduzca los caracteres que aparecen en la imagen.