Los cuatro jinetes del apocalipsis, frente a frente

Creado: Jue, 28/05/2026 - 04:35
Créditos
Por: Jorge Estenger Wong
Los cuatro jinetes del apocalipsis, frente a frente

Luego de dedicar sendos artículos a cada uno, Excelencias pone a estos cuatro monstruos japoneses de los noventa frente a frente. Estos cuatro autos redefinieron el concepto de alto rendimiento accesible: el Nissan Skyline GT-R R34, el Mazda RX-7 FD, el Toyota Supra Mk4 y el Acura NSX. Aunque compartían origen, sus enfoques técnicos y filosóficos fueron radicalmente distintos.

El Skyline GT-R R34 representaba la supremacía tecnológica. Equipado con el motor RB26DETT biturbo de seis cilindros y tracción total ATTESA E-TS, ofrecía unos 276–330 hp reales y una aceleración de 0-100 km/h cercana a 4,9 s. Su innovación clave fue la electrónica avanzada, incluyendo pantalla multifunción con telemetría en tiempo real, algo revolucionario para la época.

El RX-7 FD apostó por la pureza mecánica. Su motor rotativo 13B-REW biturbo, ligero y compacto, generaba unos 280 hp en un chasis extremadamente liviano (≈1.270 kg), logrando gran agilidad y tiempos de pista sobresalientes. Fue una oda al equilibrio y la conducción analógica, aunque con menor fiabilidad.

El Supra Mk4, por su parte, se convirtió en leyenda por su robusto motor 2JZ-GTE. Con 320 hp en versiones internacionales y enorme capacidad de preparación, destacaba en aceleración con 0-100 km/h en 5 s. Su verdadera innovación fue su margen de tuning, que lo transformó en icono del aftermarket y la cultura “drag”.

Finalmente, el NSX introdujo el concepto de superdeportivo utilizable. Con motor V6 atmosférico central y chasis de aluminio, ofrecía precisión quirúrgica y fiabilidad inédita en su segmento. Inspirado en la Fórmula 1 y desarrollado con aportes de Ayrton Senna, redefinió la ergonomía y el comportamiento dinámico.

En pista, el RX-7 destacaba por su ligereza, mejores tiempos en circuitos técnicos, mientras el GT-R dominaba en tracción y aceleración. El Supra brillaba en recta y preparación extrema, y el NSX ofrecía el mejor balance general.

Históricamente, estos modelos forman la “edad dorada JDM”. Hoy, su valor ha crecido exponencialmente, impulsado por la nostalgia, la cultura popular -especialmente el Supra y el GT-R- y su ingeniería irrepetible. Más que autos, son íconos que definieron una era donde Japón desafió —y en muchos casos superó— a Europa y Estados Unidos en innovación automotriz.

Créditos
Por: Jorge Estenger Wong

Sobre el autor

Graduado de Ingeniería Mecánica Automotor en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (I.S.P.J.A.E.), en 1987.  Ha desarrollado toda su vida laboral dentro del sector automotriz. Ha colaborado de manera ininterrumpida, desde 1987, en diferentes publicaciones dedicadas al transporte –y en específico al automovilismo- entre las que se encuentran las revistas Transporte y Sendas, ambas adscritas al Ministerio de Transporte de Cuba. Es fundador de nuestra publicación, desde su número piloto, y ha colaborado en otras publicaciones del Grupo Excelencias.