La firma francesa Peugeot había forjado su prestigio en pruebas de resistencia implacables y en los duros rallyes africanos, con modelos legendarios como los 404, 405 o 505. Sin embargo, a comienzos de los años 80 del pasado siglo el reto iba a ser muy diferente.
En 1982, coincidiendo con el lanzamiento de su nuevo utilitario, Peugeot decidió volver a la élite del Mundial de Rallyes con una ambición sin precedentes: transformar al recién nacido Peugeot 205 en una auténtica máquina de competición, capaz de dominar en el Campeonato del mundo de Rallys.
Bajo el paraguas de Peugeot Talbot Sport, la firma francesa se lanzó de lleno al desarrollo de un vehículo de tracción integral adaptado a la nueva y radical normativa Grupo B. Como dictaba el reglamento, era obligatorio fabricar 200 unidades de calle para homologar el coche de carreras, dando primer lugar a la versión de carretera.
El 205 T16 de calle apenas compartía algo más que el nombre con un 205 convencional. Su motor turboalimentado de unos 200 CV iba colocado en posición central trasera, acompañado de una transmisión integral permanente. A nivel estético, las diferencias eran igual de evidentes: vías ensanchadas, enormes aletas, espectaculares tomas de aire y una presencia que dejaba claro que aquel no era un simple utilitario vitaminado, sino un auténtico coche de competición.
Jean Todt lideró el ambicioso y meticuloso proyecto T16 rodeado de un equipo técnico de primer nivel. Entre las piezas clave figuraba Jean-Pierre Nicolas, encargado de las labores de piloto de pruebas, así como Jean-Claude Vaucard, uno de los nombres fundamentales en el desarrollo y la investigación del T16, trabajando codo con codo con ingenieros de la talla de André de Cortanze y Jean-Pierre Boudy.
Antes incluso de recibir la homologación oficial, el 205 T16 de competición hizo su primera aparición a modo de banco de pruebas en el Rally Mille Pistes Canjuers de 1983, todavía en especificación de prototipo. El potencial estaba ahí, pero el coche era exigente y difícil de conducir. La respuesta del turbo y el comportamiento general requerían un intenso trabajo de puesta a punto, y los resultados iniciales no reflejaron aún su verdadero nivel.
El 29 de marzo de 1984, Peugeot presentó ante la FIA en Mortefontaine las 200 unidades del Peugeot 205 Turbo 16 “Serie 200”, fabricadas en tiempo récord —menos de doce meses— y necesarias para homologar las unidades de competición. Al día siguiente, los 20 automóviles de carreras Evolution 1 fueron inspeccionados y validados por la federación internacional. Finalmente, el 1 de abril de 1984, el T16 obtenía la ansiada homologación.
