El astillero italiano de Ancona, en el mar Adriático, botó el Viking Libra, el primer barco del mundo en funcionar con pilas de hidrógeno (de 6 MW), lo cual elimina las emisiones contaminantes.
Un Salto Tecnológico
El “Viking Libra” ya está en el agua, pero aún en su fase de construcción. El crucero lo está fabricando Fincantieri, uno de los más grandes grupos en la construcción naval y el mayor del Mediterráneo.
Este novedoso buque marca un punto de inflexión en la industria naval, no solo busca transportar pasajeros, pretende redefinir cómo mover turismo marítimo en un contexto de emergencia climática.
El Viking Libra
Su desplazamiento es de unas 54.300 toneladas de registro bruto, longitud sus 239 metros de longitud y capacidad para casi 1.000 pasajeros. El Viking Libra integra un sistema de propulsión que combina el hidrógeno licuado y las pilas de combustible. Ello cambia las reglas del juego.
Las pilas de combustible convierten el hidrógeno en electricidad sin nada de combustión directa. Así durante su funcionamiento se produce energía sin emisión contaminante: ni CO₂, ni óxidos de nitrógeno, ni partículas. Es solo vapor de agua.
¿Qué aporta?
Una solución a uno de los mayores retos hoy día del transporte marítimo la dificultad de electrificar grandes buques debido a su enorme demanda energética. Aquí el hidrógeno aparece como vector energético, capaz de almacenar y liberar energía de forma más flexible que las baterías.
Pero
No todo parece tan sencillo. El hidrógeno tiene que almacenarse a muy bajas temperaturas en estado líquido, lo que implica sistemas criogénicos complejos y estrictas medidas de seguridad. Es tecnología avanzada, sin margen para improvisar.
