Colaboración: Manuel Menéndez Rodríguez
No es la primera vez que escribimos sobre Clubaz® Clásicos Unidos fraternidad motera devenida del Club de Motocicletas CZ-JAWA de Cuba (1) y en esta ocasión, un viaje, una proeza insólita y única: 1200 km pedaleando en 2 bicicletas y una moto, alcanzando una altitud máxima de 900 m sobre el nivel del mar en la Sierra del Escambray.
¿Los ciclistas? Un colombiano y un sueco apodado “El Dentista” amigos desde años que pedalearon en bicicicletas de carrera de última generación. ¿El motorista? Manuel Menéndez, cubano verdadero y entusiasta, apasionado por su motocicleta CZ-JAWA 1963. Gracias a Colombia Bike Tours que contactó con CLUBAZ® para emprender este viaje encantador por nuestra geografía.
El 15 de enero a las 6.00 am comenzaron la rodada desde Centro Habana, unidos hasta el día 24, por caminos desafiantes donde los aventureros encuentran su destino, impulsados por sueños y pasiones. Ellos, identificados por pullovers con las tres banderas y Manuel con su atuendo motero de CLUBAZ®, quien también trasladó el equipaje en su moto.
Es fáci imaginar el sudor, el esfuerzo, la determinación de estos ciclistas que pedalearon promediando entre 26 a 30 km/h, unos 160 kilómetros diarios por carreteras o senderos de la isla. Manuel no tenía idea de cuanto avanzaban, pero cuando su moto le pedía refrescar sus hierros viejos y detenerse, en la distancia no los veía y en poco tiempo llegaban y continuaban alegres. Así valoró que la capacidad humana siempre da más de lo que imaginas solo necesitas ser un apasionado, tener fé o quizás, ser un poco loco como él.
En algunas paradas que hicieron en pequeñas cafeterías, los allí presentes les preguntaban, ¿desde dónde vienen en bicicleta? La respuesta “De La Habana …” se les agrandaban los ojos, los rostros se alargaban y movían la cabeza de un lado a otro expresándonos “no es posible” y “déjense de broma”.
Matanzas: Una finca aislada muntifuncional con plantaciones, cerámicas artesaneles, piscina y cocinan con carbón que le aporta a la comida un sabor peculiar.
Trinidad: Nos contaron sobre las historias de casas antiguas, una de ellas la tabaquería que se convirtió en hogar de una familia separada por un muro conservando su arquitectura, las fotos, objetos y muebles que hoy muestran con orgullo.
Otra casa, muy cerca de una hermosa playa y que no aparece en ningún mapa. La inventiva de sus vecinos solucionó la ausencia del agua cavando pozos y encontraron manantiales que corría debajo de ellas.
Por cada poblado que pasamos nos llamó la atención la limpieza y los vecinos limpiando los frentes de sus casas. En cada lugar que nos quedamos a dormir, pudimos observar las soluciones que sus moradores encontraban para desarrollarse.
Escambray… AL FIN: En lo alto, el verdor de sus plantaciones, personas con rostros amables y sin quejas. La simplicidad de sus vidas impresiona por su paz y percibió felicidad, aunque no les preguntó.
La moto perdió el control del cloche en medio del lomerio del Escambray y de la nada aparecieron un hombre con su hijo en un jeep que iban en dirección contraria a su destino, la Plaza del centro Topes de Collantes y aunque no tenían nada para ofrecer en su ayuda, fue determinante lo que le dijero: “si llegaste hasta aquí, esa moto sube, falta poco para llegar, ponga primera, acelere despacio y no te detengas”. Manuel agradeció infinitamente a esos compatriotas anónimos que le dieron el empujón cuando dudo, cuando su voz y sus manos temblaron por temor, se llenó de valor y llegó a la cima. Bajando y subiendo por la carretera entre bellos paisajes, fue el premio.
El camino entre mogotes, por donde nadie transita, al principio les pareció divertido, a pesar de las pésimas condiciones del sendero. A una velocidad ínfima, cuidando al máximo su fiel motocicleta, un desafío que se hacía cada vez más largo. Al fin llegaron, los vecinos del lugar organizan paseos por lugares bellísimos, rompiendo con todo tipo de rutina. Practicamente no existe la electricidad y sus habitantes han instalado paneles solares que les proporcionan luz en la noche, aprovechando el regalo del sol durante el día.
La experiencia vivida: Nos divertimos un montón. Para Manuel los trofeos están en su cuerpo y son la chispa que activa su memoria por tantos hechos admirables. Finalmente, solo pensaba en regresar lo más pronto posible en su antigua moto CZ con sidecar, que entre los dos suman más de 120 años de vida. Anhelaba estar en casa para contar esta historia que vivió a plenitud.
(1) CLUBAZ® agrupa motos clásicas MZ, Jawa, Simson, Puch, Vellocette, Zündapp y otras. Está integrado por miembros activos vinculados al proyecto de desarrollo o seguidores virtuales.
(2) Riquimbilis: Triciclos co Esta es la manera que encontramos de crear sobre la marcha, de demostrar con aciones que somos capaces de esto y más. Esto es soñar y trabajar incansablemente para luego vivirlo plenamente.
