Aumentando por más de medio siglo, no solo constituye un problema para vuelos fuera de la órbita terrestre; a éstos se agregan los generados por vuelos sub orbitales de cohetes con fines turísticos y otros.
Con distintos nombres se conocen los desechos que, por accidente, operación u otras razones, han sido abandonados en el espacio sideral por cohetes, satélites artificiales o naves tripuladas. A pesar del inmenso universo de esas actividades, ya constituyen un grave peligro que se ha materializado en más de una ocasión, agregando la multiplicación de estos derelictos cuando se producen choques que multiplican esta constelación de escombros.
El abril 2025, se reportaban por la Agencia Espacial Europea 40 mil 230 objetos artificiales en órbita terrestre que se mantenían registrados y monitoreados. Sin embargo, estos son los que brindan, por sus dimensiones, esa posibilidad. Hay datos más alarmantes.
En enero 2019, más de 128 millones de pedazos de “basura” menores d 1 cm; alrededor de 900,000 de entre 1 y 10 cm y 34,000 mayores de 10 cm, se estimaban en órbita terrestre. En algunos casos, estas unidades se mezclaban con mini meteoritos; creando un peligro adicional.
Entre los mayores riesgos: paneles solares, telescopios y equipos que no pueden ser blindados contra proyectiles balísticos. La situación se complica al aparecer los viajes coheteriles de órbita terrestre con fines turísticos, encabezados por Space X y Virgin Galactic; por citar solo dos conocidas. En esos casos, la ¨basura¨ de diverso tipo queda dentro de la órbita terrestre y a diferencia de la creada fuera de ésta; que puede incinerarse al entrar en ella, se mantiene en su forma original, haciéndose más peligrosa.
Los lugares de lanzamiento y pruebas de estas naves se encuentran en territorio con gran influencia sobe el área del Golfo de México; tanto para éstos como para los vuelos programados. En este 2025 han existido accidentes en el espacio caribeño que han exigido grandes maniobras de las Tripulaciones y controladores de vuelos para evitar colisiones con restos de explosiones ocurridas en lanzamientos fallidos u otras ¨basuras¨ creadas en esas operaciones.
Hasta el momento, la prevención total de este tipo de situaciones no ha sido alcanzada. Continúan los riesgos y solo la pericia de las Tripulaciones y Controladores de vuelo con una información en tiempo real de las Compañías mencionadas, es la herramienta protectora.
Habrá que ver el futuro; que ya es presente.
