Ford 1939, un bello modelo de transiciones

Creado: Dom, 09/07/2017 - 15:26
Créditos
Jorge Esténger Wong
Ford 1939, un bello modelo de transiciones

Mientras, la compañía se debatía entre la obstinación de Henry, las ideas avanzadas de Edsel y las prácticas pendencieras de Harry Bennett para controlar los sindicatos, el Ford de 1939 sale al mercado con frenos hidráulicos, palanca de cambios en el piso y los motores V8 bajo el capó.
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Henry Ford dobló por 1930 a regañadientes.  La tenacidad que le hizo triunfar años atrás, se convirtió en obstinación y su resistencia a las innovaciones es antológica.  Luego de producir el Ford A, incorporó el primer V8 masivo en 1932.  Pero ello no fue suficiente y, para finales de la década, padecía al rebufo de Chevrolet y Plymouth.

Resulta que Ford todavía no incorporaba elementos tan importantes como las suspensiones delanteras independientes, o los frenos hidráulicos;los que llegaron, al fin, en nuestro protagonista de hoy: el Ford 1939.

Orígenes


A partir de 1937 los automóviles Ford adoptaron el frontal en punta del exitoso Lincoln Zephyr, presentado en 1936, y carrocería tipo fastback.  El diseño era de Eugene ”Bob“ Gregorie, que había sido contratado por Edsel Ford, a cargo del estilo de los autos, mientras su padre se concentraba en la mecánica.

Al igual que en años anteriores, se cuenta con dos series: la Standar y la De Luxe.  La primera con un frontal similar al año anterior y terminados más austeros; mientras la otra tenía más cromados, detalles como el llamativo timón tipo ”banjo“ -con finas barras cromadas al interior, semejantes al del instrumento musical- y una parrilla más baja y en punta, compuesta por finas barras cromadas verticales.

En la serie De Luxe se encontraba el llamativo sedán convertible, que vivía su último año. De igual forma, este sería el último año de la palanca de cambios de marcha en el piso, que accionaba una caja manual de 3 velocidades.Se ofrecían dos motores, ambos V8. El más popular -disponible en las dos series- tenía una cilindrada de 3.6 litros y 85 CV.El otro era más pequeño, con 2.2 litros y 60 CV.

En 1939, la Ford Motor Company participa activamente en la Feria Mundial de Nueva York, con un imponente pabellón denominado ”La ruta del mañana“, pues la compañía era un símbolo nacional, resaltando el hito de alcanzar -en febrero de ese año- el automóvil Ford número 27 millones.
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Pero no todo fueron éxitos ese año.  La producción es de cerca de 487,000 unidades, 90,000 menos que su archirrival Chevrolet, que se consolida ya como número uno en ventas.Los modelos más atractivos de la gama eran los convertibles y camionetas stationwagon, con carrocería enchapadasen madera real,hoy muy apreciados.

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Jorge Esténger Wong