¿Por qué podemos respirar dentro de un avión?

Creado: Dom, 24/06/2018 - 10:00
Autor: Jorge Osmani M…
mascarilla de oxigeno

Para el pasajero asiduo al transporte aéreo son pocas las veces que se detiene a pensar qué es lo que le permite respirar de manera normal dentro de una aeronave que vuela a grandes alturas. Muchos lo conocen, otros no, razón por la cual vamos a abordar este tema.

Es fundamental para el ser humano respirar, pues cuando lo hace recibe el oxígeno necesario para que el organismo pueda desarrollar adecuadamente sus funciones vitales. Por lo tanto, se puede respirar sin dificultad y recibir el oxígeno necesario hasta una altura de 4 000 m, lo cual se denomina altura respirable.

Por encima de esta, la concentración de las moléculas de aire, producto del descenso de la presión atmosférica, hace que se comiencen a sentir dificultades al respirar y aparezcan signos de hipoxia, lo cual puede variar según las condiciones físicas de una persona.

Como los aviones comerciales vuelan generalmente a grandes alturas están equipados por sistemas que permiten el suministro de aire en su interior, específicamente el sistema de presurización o la presión de aire en la aeronave que concentra las moléculas de aire que respiramos. De esta manera los pasajeros pueden respirar sin dificultad.

El aire es el principal aspecto a destacar en este asunto, y resulta que desde que una aeronave cierra sus puertas y comienzan a funcionar sus motores, el sistema de presurización comienza a trabajar hasta que en el interior del avión se alcance una presión similar a la presión atmosférica de un lugar que se encuentre a 1800-2000 m de altitud con un equivalente más o menos a 650 mm/Hg en columna de mercurio.

Esto significa que el sistema inyecta aire constantemente al interior, pero manteniendo la presión, y el exceso es expulsado al exterior a través de las relief valves por donde también sale el aire viciado de la cabina. Esta presión se mantiene hasta que la aeronave aterriza.

Pues ya conoce usted a qué razones responde el hecho de, incluso estando dentro de una aeronave a considerables metros de altura, poder respirar y que nuestro organismo funcione tan bien como si estuviera en una travesía por tierra.

Sobre el autor

Con más de 25 años de experiencia como tripulante de línea aérea y más de 10 años en la confección de trabajos sobre aviación y colaborador de publicaciones especializadas en estos temas. Investigador y promotor de la historia de la aviación cubana en el Club de Aviación de Cuba.