El visionario norteamericano Chris Bangle, tras haber trabajado para BMW desde 1992 hasta 2009, deja su huella en la reinauguración del Museo BMW en 2008, Múnich, con un diseño que sería más que revolucionario: una muestra de arte hasta que la innovación diga lo contrario.
Bajo la norma de preponderancia de la individualidad en el diseño, el vínculo emocional y admiración del conductor por su vehículo, y la libertad creativa de los trabajadores implicados, se crea el modelo BMW Gina Light: roadster de carrocería flexible.
Sobre la base de la personalización de la funcionalidad y el empleo inteligente de recursos que garanticen la sostenibilidad, el biplaza que maximiza el potencial aerodinámico cuenta con una cubierta textil flexible que se extiende por una sobreestructura móvil, sostenida por un bastidor espacial de aluminio de aluminio en extremo ligero.
La cubierta ligera está constituida por un tejido híbrido dimensionalmente estable producido en industria, formado por un soporte compuesto por malla estabilizadora y una capa exterior hidrófuga, resistente tanto a altas como a bajas temperaturas.
Este conjunto único continuo sin fisuras prescinde de prácticamente todos los elementos que usan los autos con carrocería de metal: puertas, capó del motor, tapa del maletero, e incluso el techo.
Pero, si premia una reparación, ¿cómo acceder al motor? El tejido se despliega por el auto mediante un sistema mecánico que por diseño no se permite ser visto, lo cual es parte de la magia de esta pieza de ingeniería automovilística de, increíblemente, la primera década de este tercer milenio. El tejido retráctil permite descubrir áreas interiores del vehículo permitiendo su revisión y manipulación de haber necesidad, como puede ser el mencionado caso del motor, que yace bajo la misma zona en la que estaría el capó de los autos convencionales de carrocería metálica. Dada la cualidad flexible del tejido, los faroles aparecen y se encienden a orden del conductor, así como también se ocultan tras la capa de tejido.
Este Modelo Visionario Ligero GINA (Geometría y Funciones en Enésimas Adaptaciones) constituye un nuevo nivel de elegancia en el diseño automotriz. Sin fisuras, el carro es completamente liso y perfecto. Los pliegues del tejido al manipular las puertas le otorgan una visualización de la textura que no deja de ser atractiva precisamente por su singularidad. Pero, ¿prohibido? ¿negado? ¿por qué?
Lo que actualmente es un prototipo de investigación que se comporta como pieza museable en Múnich, nunca ha sido producido en masa para la venta debido a la misma causa que lo hace tan sencillamente extravagante: su tejido flexible, ya que este modelo de auto no cumple por esta razón con las regulaciones internacionales de seguridad relacionadas con la carrocería de metal.
Desde el surgimiento del automóvil empleamos el metal para proteger al vehículo y al conductor. Con futuras modificaciones en sus componentes, ¿podrá este tejido también cumplir la misma función sin sacrificar su flexibilidad?
