Cadillac One: ¿Limusina presidencial o una verdadera bestia?

Creado: Jue, 30/04/2026 - 09:52
Créditos
Por: Jennifer Brito Fernández
Cadillac One: ¿Limusina presidencial o una verdadera bestia?

Antes de tantas escandalosas batallas entre Cadillac y Lincoln por disputarse el puesto de auto presidencial de Estados Unidos, quién se hubiera imaginado al poder ejecutivo de esa nación viajando en carruaje tirado por caballos siguiéndole a pie el Servicio Secreto. Pues, así fue hasta 1901.

Un vistazo a la historia

Aunque la División Cadillac de General Motors haya resultado ser la favorita de muchos presidentes norteamericanos, es en este año que se compra el primer automóvil a manos presidenciales, y fue de William McKinley (mandato 1897 - 1901) a White Motor Company (empresa norteamericana fundada en 1900, bancarrota en 1980, eliminación de la marca en 2021) un vehículo propulsado por vapor.

Cadillac One: ¿Limusina presidencial o una verdadera bestia?


A pesar de esta primera inversión, fue el fanatismo de William Howard Taft (mandato 1909 - 1913) el que convirtió el establo de la Casa Blanca en un garaje que, en principio, fue un hogar para cuatro autos.

Fue en 1919 cuando los políticos agarran el volante de un Cadillac: el presidente Woodrow Wilson (mandato 1913 - 1921) desfiló en un Cadillac Serie 53, modelo de 1916.

Luego, Warren G. Harding (mandato 1921 - 1923) ostentó la gloria de ser el primer presidente en conducir hasta su toma de posición, convirtiéndose así también en el primer conductor calificado en salir victorioso en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Ronald Reagan (mandato 1981 - 1989) usó un Cadillac Fleetwood en 1983, blindado y con vidrio de 66mm a prueba de balas.

¿Sobre la producción del carro presidencial con prestaciones especiales de seguridad? Ninguna. Viajaban en autos de serie sin modificar, hasta que Franklin D. Roosevelt (mandato 1933 - 1945) adquirió el Sunshine Special (Lincoln modelo K) adaptado al estándar de los Servicios Secretos.

Cadillac One: ¿Limusina presidencial o una verdadera bestia?


El Cadillac Fleetwood de Bill Clinton (mandato 1993 - 2001) actualmente se encuentra como un tesoro en exhibición en el Centro Presidencial Clinton en Little Rock, Arkansas. Con todas sus puertas cerradas al público, solamente se puede quitar el polvo de su ya brillante carrocería; abrirlo está prohibido y, por temas de seguridad del Estado, en caso necesario habría que solicitar aprobación de la oficina regional del Servicio Secreto.

Sin embargo, a finales del siglo XX ya era habitual la destrucción de los carros presidenciales cuando terminaba su vida útil. La tradición cuenta con que los agentes federales primero empleen balas para honrar la eficacia del auto y luego usan explosivos y eliminar cualquier rastro y secretos del vehículo.

Fue entonces, en 2001, que apareció el nombre de La Bestia. A petición de George W. Bush (mandato 2001 - 2009), Cadillac se ocupó del primer coche diseñado para ser el vehículo presidencial: la limusina con seguridad perfecta. Con un peso aproximado de 6.4 t, tenía asientos traseros con función de masajes y cojines flexibles, blindaje contra explosiones y ataques balísticos, cámara de visión nocturna y, por si un suministro médico excelso no es suficiente, también contaba con un depósito de oxígeno.

Cadillac One: ¿Limusina presidencial o una verdadera bestia?


Donald Trump (primer mandato 2017 - 2021; segundo mandato 2025 - actualidad) es transportado en una segunda bestia aún más potente. Con una inversión en 2014 que se incrementa en un monto superior a 15 millones de dólares según la tasa de 2023, Trump estrena la belleza negra descomunal de entre 15 000 y 20 000lbs en un viaje a New York en 2018: la Cadillac One. Su carrocería de aluminio, acero y titanio cuenta con puertas de casi 10" de espesor y ventanas multicapas de 5".

Depósitos de sangre, neumáticos run-flat, dispositivos de visión nocturna, cortinas de humo, y, por si no fue suficiente su antecesor con defensa contra explosiones y ataques químicos, ahora la Bestia también está herméticamente cerrada contra ataques químicos.

Indudablemente, aunque la información sea muy cuidada para la protección de los presidentes, las Bestias de Cadillac han pasado a la historia de la producción automotriz de Estados Unidos.

Ahora cabe preguntarse, ¿es posible concretar qué tan poderosa es la defensa de la Bestia según la potencia destructiva de las armas utilizadas para eliminarla?

Cadillac One: ¿Limusina presidencial o una verdadera bestia?

 

Créditos
Por: Jennifer Brito Fernández

Sobre el autor

Lic. en Turismo de la Universidad de La Habana, trabaja para la administración empresarial y el comercio exterior de la industria automotriz.