El tranvía del futuro ya circula en China. No tiene rieles, sigue vías virtuales y se recarga en solo 10 minutos.
En Zhuzhou opera el primer tranvía sin rieles del mundo, una innovación que rompe con el transporte tradicional. Se trata del ART (Autonomous Rail Rapid Transit), un sistema eléctrico que funciona como tranvía, pero se desplaza como autobús, sin rieles ni cables aéreos. Este sistema, conocido como tránsito ferroviario autónomo, combina sensores avanzados y guiado virtual para circular sin necesidad de infraestructuras tradicionales.
Este vehículo avanza sobre vías virtuales marcadas en el pavimento, que son leídas por sensores de alta precisión. Solo necesita un carril exclusivo, libre de motos, taxis o bicicletas, lo que reduce costos de infraestructura y facilita su implementación.
En el aspecto técnico, el ART es 100 por ciento eléctrico, tiene una autonomía de hasta 24 kilómetros y logra una recarga completa en apenas 10 minutos al final de cada recorrido. Además, su ruta puede modificarse en pocos días, con una inversión mínima.
No tener una pista permanente permite operaciones flexibles de acuerdo con las condiciones del tráfico, como por ejemplo sugiriendo desvíos en el caso de accidentes de tránsito o trabajos de construcción en curso. El sistema es capaz de interactuar con señales de comunicación inteligentes para ceder la prioridad a otros vehículos.
Otro aspecto favorable es que debido a que no tiene vías que seguir, el coste del mantenimiento de la infraestructura se abarata ligeramente, pero sigue siendo nocivo el daño que hace al asfalto debido a su peso y tamaño.
China apuesta así por un transporte flexible, limpio y de alta capacidad, que podría marcar el camino de la movilidad urbana en otras ciudades del mundo.
