Hasta el mismísimo estadio Santiago Bernabéu, sede del Real Madrid, ha llegado Excelencias del Motor para conocer algo de la historia de uno de los autos del mítico jugador cuyo nombre lleva la instalación.
Se trata del Morris Oxford 1961. El cual, dentro del universo automovilístico ligado a Santiago Bernabéu, ocupa un lugar especial por su sobriedad y por el modo en que fue preservado. No se trata de un coche ostentoso ni raro en términos absolutos, sino de un magnífico turismo británico, bien concebido, pensado para durar y ofrecer confort sin artificios.
Diseñado bajo la influencia del estilo Farina, este Oxford destaca por sus líneas limpias, su equilibrio visual y una presencia discreta pero distinguida. La buena habitabilidad y un comportamiento rutero honesto lo convirtieron en un automóvil ideal para el uso diario de una figura que, fuera del fútbol, apreciaba la funcionalidad bien hecha. En la España de la época, un Morris Oxford representaba modernidad, fiabilidad y cierto aire cosmopolita.
El Oxford Series VI de 1961 tenía un motor de cuatro cilindros en línea, de 1.6 litros y una potencia de 61 CV. Esta planta iba acoplada a una transmisión de tracción trasera y cuatro cambios manuales. Con esta configuración lograba unos 130 km/h de velocidad máxima. Se llegaron a producir hasta 208.000 de esta serie, hasta 1971.
Una restauración fiel al espíritu original
Este ejemplar fue objeto, años después, de una restauración de carácter conservador, centrada más en la autenticidad que en la espectacularidad. La carrocería fue saneada respetando paneles originales siempre que fue posible, recuperando el color de época y los cromados sin excesos de brillo moderno. El interior, uno de los puntos fuertes del modelo, conservó su configuración original: tapicerías de diseño sencillo, salpicadero metálico y una instrumentación clara, restaurada sin alteraciones.
A nivel mecánico, el conocido motor BMC de la serie B fue desmontado, rectificado y ajustado a especificaciones de fábrica, manteniendo carburación, encendido y transmisión tal como salieron de origen. Suspensión, frenos de tambor y dirección recibieron una puesta a punto completa, priorizando el tacto clásico frente a adaptaciones contemporáneas.
El resultado es un coche que no pretende parecer nuevo, sino correcto y honesto, capaz de circular hoy con la misma serenidad con la que lo hacía hace más de seis décadas. Todo un clásico que se exhibe majestuoso junto a las 15 Copas de Europa del más grande equipo de futbol de la historia.
