El último vuelo de Amelia Earhart (II)

Creado: Vie, 13/12/2019 - 14:14
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Amparo López Rego
Amelia Earhart

La causa exacta de la desaparición de Amelia Earhart y Fred Noonan no se conoce con certeza. ¿Se estrellaron en el Pacífico? ¿Perecieron ahogados?

Después de tres meses de intensa búsqueda, primero autorizada por el entonces presidente estadounidense Theodore Rooselvet, y luego con recursos y esfuerzos de su esposo George P. Putnam, para octubre de 1937 ya era evidente que Earhart junto a su navegante Fred Noonan había desaparecido en el Océano Pacífico, y que no existía probabilidad alguna de que estuviesen vivos.

Amelia habría cumplido, el 24 de julio, 40 años.

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Las labores de rescate no aportaron pista alguna. La razón exacta por la que se extraviaron no se conoce con certeza. El no poder establecer un contacto adecuado y estable por radio debió jugar un papel importante en esta tragedia, ya sea porque el transmisor estaba defectuoso o porque ni Amelia ni Noonan estaban acostumbrados a usar este tipo de equipo.

No podemos olvidar que, en los tiempos de Amelia, la tecnología de radiocomunicación estaba en sus pininos, los equipos que ella tenía en uso eran nuevos y su efectividad no había sido suficientemente probada.

Algunos de los testigos del despegue del Electra, en Nueva Guinea, afirman que la antena de la radio podría haberse dañado al avión levantar vuelo, pero al no encontrarse este, fue imposible confirmarlo.

Amelia Earhart
Las circunstancias de su desaparición junto a su fama, atrajeron numerosas opinions con relación a este último vuelo; muchas teorías sin fundamento sobre el destino de Amelia Earhart forman parte de la cultura popular.

Más tarde se determinó que la posición de la isla estaba marcada incorrectamente en las cartas navales de EE.UU. usadas en esos tiempos, con una diferencia de 5 millas náuticas (unos 9 km).

Entonces, y como siempre sucede cuando no hay una respuesta definitiva a una interrogante, comenzaron a surgir teorías sobre lo ocurrido.

Entre todas, la más simple es la que explica que se quedaron sin gasolina mientras intentaban encontrar la isla de Howland. Amelia debió sentirse extremadamente agotada después de tantas horas en el aire y no es difícil imaginar que el avión se estrellase en el mar y ambos perecieran ahogados.

Otra teoría esgrimida es la de que Earhart y Noonan fueron rescatados por los japoneses, quienes los mantuvieron prisioneros acusándolos de espías. Se sustenta en el hecho de que por los años 60, aparecieron ciertas evidencias de que algunos testigos habían visto en la isla de Saipan, en el Pacífico, bajo el mandato japonés en los tiempos de Amelia, a un hombre y una mujer norteamericanos prisioneros, los que terminaron fusilados.

Se especuló sobre si Amelia y Noonan habían estado involucrados en labores de espionaje para el gobierno estadounidense, con relación a los enclaves japoneses en el Pacífico, pero la idea fue descartada por varias razones, entre ellas la de que Amelia era una celebridad en muchos países, Japón entre ellos, por lo que difícilmente hubiese podido disimular sus operaciones como espía.

Una hipótesis analiza la posibilidad de que Amelia, al no divisar Howland, enrrumbara el avión de vuelta a Nueva Guinea; intensas búsquedas cobraron vida en las islas que el Electra debió haber sobrevolado en el camino entre Nueva Guinea y Howland.

Particularmente cobró relevancia la isla de Nikumaroro donde aparecieron algunos artefactos como herramientas improvisadas y restos de ropas, y donde se encontraron, en 1940, restos óseos humanos, que después de analizados se concluyó no pertenecían a los aviadores.

Amelia Earhart
Museo de la Casa Natal de Amelia Earhart, en Atchinson, Kansas.

Pero teniendo en cuenta que la ciencia antropológica ha avanzado ostensiblemente desde esa época, es un dictamen que aún queda por corroborar, y posteriores exámenes han formado opiniones divididas sobre la identidad de estos huesos.

Nikumaroro es una pequeña isla, un arrecife deshabitado en el Océano Pacífico, ubicado a unos 563 km al sudeste de Howland. Richard Gillespie, director del Grupo Internacional para la Recuperación de Aeronaves Históricas (TIGHAR), y quien investiga desde los años 80 la desaparición de Amelia, se inclina a pensar que el Electra aterrizó en este atolón y que Eart y Noonan vivieron allí como náufragos hasta morir.

Las anteriores no son las únicas teorías que procuran aclarar el destino que enfrentaron Amelia y Noonan, pero lo único que queda claro hasta el momento es que el avión se perdió en el Océano Pacífico.

El interés por conocer la verdad de lo sucedido no se desvanece. Quizás porque Earhart desafió los límites que su tiempo imponía.

Quiso demostrar que, a pesar de que era una ocupación peligrosa, las mujeres eran tan capaces como los hombres de volar un avión, en tiempos en que los retos se enfrentaban “esperando lo mejor”, confiando en el instinto y la suerte tanto como en la habilidad y el plan de vuelo.

Tristemente, ese 2 de julio, esperando lo mejor, lo peor llegó para Amelia Earhart y Fred Noonan. Ochenta años después, la búsqueda continua y develar el misterio de su desaparición todavía es un desafío.

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Amparo López Rego

Sobre el autor

Licenciada en Historia y Ciencias Sociales. Fue redactora-editora de la Revista Transportes, y editora ejecutiva de la Revista Sendas.

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