En 1992, Mazda presentó la tercera generación del RX-7, conocida internamente como FD3S, un deportivo que marcaría el cénit técnico y emocional del motor rotativo. Nacido en plena efervescencia tecnológica japonesa, el FD fue concebido como una evolución radical del concepto original: ligereza, equilibrio y respuesta pura.
Origen, diseño y lanzamiento
El RX-7 FD debutó en 1992, modelo 1993 en muchos mercados, dentro de la corriente estética “bio-design”, caracterizada por formas orgánicas y fluidas. Su silueta baja, con faros escamoteables y proporciones extremadamente compactas, era posible gracias al reducido tamaño del motor rotativo, colocado tras el eje delantero para optimizar el reparto de pesos.
El habitáculo, centrado en el conductor, reforzaba esa filosofía: consola orientada, asientos envolventes y una experiencia de conducción sin artificios. Mazda apostó por un deportivo puro, incluso a costa del confort, lo que limitaría su alcance comercial.
Ingeniería y características mecánicas
El corazón del FD fue el legendario 13B-REW, un motor rotativo biturbo secuencial de 1.3 litros. Fue el primer sistema de doble turbo secuencial producido en serie, entregando entre 255 y 280 CV según mercado y evolución.
Su arquitectura ligera permitía un peso cercano a los 1.250 kg, con una distribución casi perfecta. La tracción trasera, combinada con una suspensión sofisticada y dirección precisa, convirtió al RX-7 en uno de los coches más equilibrados de su época. Versiones como el Type R, RZ o el mítico Spirit R —limitado a unas 1.500 unidades— elevaron aún más su carácter radical y revulsivo.
Producción, ventas y diferencias
El FD se produjo hasta 2002, aunque su presencia en Estados Unidos se limitó a 1993–1995 debido a normativas y costes, con unas 13.879 unidades vendidas allí. A nivel global, se estima una producción inferior a 70.000 unidades, lo que lo convierte en la generación más rara del RX-7. Las evoluciones se organizaron en varias “Series” con mejoras en potencia, refrigeración y equipamiento, especialmente en el mercado japonés.
Valor histórico y cotización actual
El RX-7 FD representa el canto de cisne del motor rotativo en un deportivo puro. Su complejidad mecánica, consumo elevado y mantenimiento exigente limitaron su éxito en su época, pero hoy son precisamente esas características las que alimentan su mito.
Actualmente, su valor en el mercado clásico ha experimentado una fuerte revalorización. Unidades bien conservadas, especialmente versiones R1/R2 o Spirit R, pueden superar ampliamente los 60.000–100.000 dólares, consolidándose como un icono de culto.
En retrospectiva, el RX-7 FD no fue solo un coche: fue una declaración de principios. Una máquina creada sin concesiones, destinada a quienes entienden que conducir puede ser un arte.
