ANTES DE LOS LEYLAND HUBO OTROS

Creado: Jue, 05/11/2020 - 07:56
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Alfonso Cueto Álvarez
Leyland

Muchos vinculan a la compañía Autobuses Modernos s.a. con los ómnibus Leyland, aunque en sus comienzos esta sucesora de los tranvías habaneros utilizó, antes de incorporar a los conocidos británicos, otras marcas bien conocidas en su servicio a la capital.

En 1952 los tranvías habaneros realizan su último viaje después de 51 años de servicio en la capital cubana. La entidad Autobuses Modernos s.a. (AMSA) ocupa su lugar en las rutas anteriormente servidas por la tranviaria. Los ómnibus que en ese momento llenarían ese vacío provenían de tres fabricantes: La ACF Brill, la Aerocoach y la Superior, aunque poco tiempo después se incorporaron los Leyland, que llegaron a ser la marca emblemática de AMSA.

La ACF Brill fue creada en 1944 cuando la American Car and Foundry (ACF) ábsorbía, a la J. G. Brill, después de ser su Accionista mayoritario desde 1926. La compañía, creada en 1868 por John George Brill en Filadelfia, fue una de las mayores fabricantes de medios de transporte: tranvías y coches eléctricos, trucks, ómnibus, trolley buses y otros equipos. Solamente en tranvías construyó 45 000.

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No resultaba ajena al transporte cubano. Suministró tranvías y trucks a muchas tranviarias cubanas, en especial a la Havana Electric Railway Co. El ferrocarril de Hershey fue uno de los compradores de sus coches eléctricos. No resultaba extraño que continuara su relación con la nueva AMSA, pues algunas líneas interprovinciales de ómnibus compraban sus equipos.

Leyland en Paradero

Fue la primera suministradora de ómnibus a la AMSA y con ellos se inauguró la primera línea que sustituía una ruta servida por los tranvías: el V6, Vedado-Jesús del Monte. Los Brill se movían a gasolina.

Desde los años 30, la Gar Wood Industries Inc. fabricaba en Detroit un modelo de ómnibus con líneas aerodinámicas y carrocería integral sin chasis, algo inusual en esa época. En agosto 11 de 1939, la compañía vende su división de ómnibus a la General American Transportation Corporation, que denomina Aerocoach a los nuevos ómnibus que fabricaría, movidos a gasolina con el motor situado en la parte posteror del vehículo. La compañía crea la General American Aerocoach Co. como su División de Ómnibus.

Excelencias del Motor

La General American Aerocoach continuó produciendo ómnibus hasta 1952, cuando ya era prácticamente imposible competir con los General Motors. Muchos de sus ómnibus, construidos en los años 50-52, se exportaron a Cuba, México, Centro y Sur América. De ahí surge la venta (tal vez no completada) de 100 ómnibus de 36 pasajeros para la AMSA, razones de peso para que sus vehículos aparecieran en la propaganda de la Aerocoach.

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En años sucesivos, la General American Aerocoach se va fragmentando en diversas entidades hasta desaparecer en 2008. Sus coches pueden verse aún como vintage buses en manos privadas o en instituciones, que mantienen su exterior con la nostalgia de los años de éxito.  

La tercera compañía que se relacionó con la AMSA fue la Superior Coach, una carrocera fundada en 1909. Fue muy conocida por sus llamados “carros profesionales”, tales como coches funerarios, escolares y de servicios en general. Sus carrocerías se vincularon en los comienzos a la Studebaker, aunque después de 1940 podían verse sobre chasis de la Ford, Chevrolet, Dodge, International y otros fabricantes; todos a gasolina.

Leyland

En esta clase se ubican los que rodaron en Cuba: primero, como sustitutos de la línea V2, Vedado–Muelle de Luz y, posteriormente, en la Ruta 19 de la Cooperativa de Ómnibus Aliados (COA), rival de AMSA en el tráfico habanero.

Desaparece en 1980, fragmentada en diversas compañías y servicios. Una de ellas, Accubuilt, es la encargada hasta el presente de los clasificados “carros profesionales” y continúa en Lima, Ohio, como la originaria Superior Body Company; uno de los nombres que identificó a la Compañía durante su existencia.

A pesar de esta pequeña reseña sobre equipos emblemáticos, fueron los Leyland, a diesel, los que calaron en la memoria de los habaneros como el emblema de AMSA, sobreviviendo a las tres marcas aquí mencionadas y poco recordadas. Así es la historia.

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Alfonso Cueto Álvarez

Sobre el autor

Lic. Ciencias Sociales en 1985. Trabajó en distintas actividades en el MITRANS desde el año 1964. Libros editados: Los abuelos de los almendrones, Tranvías y trenes eléctricos y en proceso Los automóviles aristócratas lujosos y herejes.