La industria de la construcción siempre ha ido de la mano de la automotriz. Algunas de esas grandes infraestructuras son las que se encargan de dirigir la movilidad y llaman la atención las grandes carreteras, los túneles, puentes o rotondas.
En un mundo en el que se premia la eficiencia, parece que la evolución llega también a este campo, que ya no se puede conformar con el hormigón de toda la vida. Tanto es así, que hemos podido ver un hormigón impreso en 3D que busca imponerse en el futuro.
Aquí parte de la historia…
La realidad es que el hormigón tradicional es un material sobresaliente por su resistencia. Sin embargo, deja una enorme huella de carbono a nivel global. Por eso, un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts ha desarrollado un método que redefine por completo cómo se usa este material. No han intentado cambiar su química, más bien en optimizar su geometría mediante esa impresión en 3D. Lo que consiguen es crear estructuras complejas que utilizan el hormigón únicamente donde es estructuralmente necesario
Los científicos encargados de este proyecto construyeron un puente peatonal. Esta estructura fue ensamblada a partir de piezas impresas individualmente que encajan sin necesidad de un complejo mallado de acero tradicional. Por no hablar de que soporta cargas extremas sin inmutarse y que el resultado es diferente a nivel visual, con un diseño bastante rompedor que puede ser implementado en muchos frentes. Ahí es donde entra la relación con el sector automotriz y con los coches.
Esta técnica con el hormigón impreso en 3D podría reducir los tiempos de las grandes obras y los cortes de tráfico. Las empresas podrían hacer las piezas de un viaducto o un paso elevado y después ensamblarlas directamente allí, en el sitio, evitando meses de espera y de entorpecer el tráfico. Parece que el sector de la construcción evoluciona al mismo ritmo que el del motor y que también busca soluciones más eficientes para tener un futuro mejor.
