EL OCTAVIUS (Final).

Creado: Jue, 04/02/2021 - 07:15
Créditos
Amparo Lopez Rego
OCTAVIUS

Una nave enigmática: el Octavius es protagonista de una siniestra historia de desaparición, donde se entrelazan tragedia, misterio, verdad y fantasía.

El Octavius desapareció en 1762, El viaje que inició en Londres en 1761 y terminó en China había transcurrido según lo calculado. No fue así para la vuelta. El capitán decidió tomar un camino más corto y eso significaba navegar por el Mar Ártico y sus heladas aguas, un trayecto de espanto, un rumbo nada seguro que hasta el momento había probado ser invencible.

La nave partió hacia Inglaterra y nunca más se supo de ella. En 1775 fue avistada por un ballenero groenlandés, en las aguas del norte del Océano Atlántico. A bordo se encontraban los cuerpos congelados de sus tripulantes.

EL CUADERNO DE BITÁCORA

El capitán Alex Warren, ya a bordo de su ballenero Herald, y habiéndose perdido en la distancia la silueta del Octavius, no demoró en revisar el cuaderno de bitácora que había traído consigo después de su dramático paso por la errante goleta. Si existía alguna explicación a lo ocurrido, debía estar allí.

Sin embargo, para su decepción, el diario solo contenía la primera y última páginas. Quizás el nada misericordioso frío que se había adueñado del barco había desprendido las páginas restantes y Warren, al abandonar con prisa el barco, las había dejado caer.

Comoquiera, era poco esperanzador que estas dos únicas páginas dieran cuenta de aquel catastrófico desenlace, aunque al menos, podían sugerir alguna explicación.

En la primera se precisaba que el Octavius partió desde Inglaterra hacia China el 10 de septiembre de 1761. En la última, junto a la fecha 11 de noviembre de 1762, se registró lo siguiente:

“Hasta ahora hemos estado atrapados en el hielo por 17 días. Nuestra posición aproximada es 1600 de Longitud Oeste y 750 de Latitud Norte. El fuego finalmente se extinguió ayer y el maestre ha estado tratando de encenderlo de nuevo, pero no lo ha conseguido. Le he dado la piedra a uno de los marinos. El hijo del maestre murió esta mañana y su esposa dice que ya no siente el frío. El resto de nosotros no siente lo mismo en esta agonía”.

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Además de atestiguar la muerte lenta y sufrida que habían enfrentado los tripulantes del Octavius, de lo anotado emanaba una conclusión totalmente sorprendente: el navío se había aventurado a regresar a Inglaterra a través del del anhelado, pero nunca conquistado, Paso del Noroeste.

El capitán del Octavius se había decidido por la traicionera e insegura vía que, a través de los siglos, los marinos codiciaban; una ruta más corta entre el Atlántico y el Pacífico que favoreciese el intercambio comercial entre Asia y Europa, sin tener que afrontar el largo y peligroso viaje alrededor del Cabo de Hornos.

Según la localización indicada en el diario de navegación, la goleta quedó atrapada en los hielos al norte de Alaska y lo que se pensó proeza terminó como una tentativa frustrada que, de a poco, guio a todos hacia la muerte.

No obstante, a pesar de los años transcurridos, el Octavius se mantuvo a flote y deshielo tras deshielo, con su lúgubre carga, continuó viaje. Y las aguas del Atlántico lo recibieron, convirtiéndolo en el primer barco en pasar por esa vía desde un océano a otro.

¿Cuál fue el destino del cuaderno de bitácora? ¿A quién dio cuenta oficial de lo ocurrido Alex Warren, el capitán del ballenero?  Esas y muchas otras interrogantes se han hundido en la niebla del tiempo, junto con las respuestas; con todo, la aterradora experiencia que vivieron Warren y sus hombres corrió de boca en boca, de puerto en puerto, de taberna en taberna…

A saber, después de su encuentro con el Herald, el Octavius jamás volvió a ser visto, de ahí que su historia nunca ha sido verificada ni desmentida. Pero como leyenda, se ha enraizado como uno de los más misteriosos y tétricos navíos que conforman las huestes de los barcos fantasmas.

 

📷: https://www.paraloscuriosos.com/. El Paso del Noroeste. El Octavius quedó atrapado entre los hielos, al norte de Alaska; sin embargo, durante años y con sus muertos a cuesta, continuó su fúnebre viaje hasta alcanzar las aguas del Atlántico.

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Amparo Lopez Rego

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