Hay cosas de nuestra vida al volante de un vehículo que apenas puede Ud. Imaginar. Hace poco me encontré algunas que me atrevo a preguntarle.
Que, durante la vida de un chofer medio de vehículo automotor, consume alrededor de 300 horas detenido ante la luz roja del semáforo. Ahora que los semáforos modernos tienen secundarios digitales instalados anexos, se ha podido calcular cuánto tiempo se invierte de por vida a la espera que nos pongan la luz verde para partir.
Que los primeros automóviles, allá por los finales del siglo XIX, no pasaban de 11 km/h y que los policías de Nueva York los perseguían (y alcanzaban) en bicicleta. La primera multa por exceso de velocidad fue expedida en el año 1902 al señor Harry Myers, un atolondrado chofer que circulaba a la “tremenda” velocidad de 20 km/h.
Que el atasco o tranque más grande del mundo, que se tiene noticias, fue entre la ciudades francesas de Paris y Lyon, en 1980. Este atolladero, cuya extensión se pudo comprobar que era de nada menos que de 180 km. El segundo más largo, también gigantesco, tenía 160 km de largo y sucedió en la ciudad de Hamburgo, Alemania.
Que se estima que en todo el mundo circulan alrededor de 590 millones de diferentes vehículos de pasajeros. Por ejemplo, en México hay 138 automóviles por cada 1000 habitantes, en Luxemburgo hay 570 por cada por igual cantidad de personas. Pero es en los Estados Unidos donde más automóviles por habitantes existen: 785 por cada 1000.
Que el reciclaje de automóviles, una vez chocados y descontinuados, es un gran negocio en Estados Unidos que genera suficiente acero para volver a construir 13 millones de autos nuevos. Y que la industria de autopartes (piezas de recambio) genera la cantidad de 300 000 millones de dólares cada año. El auto es parte indisoluble de nuestras vidas.
Sea sincero contigo mismo ¿cuántas de estas cosas conocía Ud.? A mí me parecieron tan inverosímiles que me puse a pensar en cuán poco sabemos de nuestra agitada vida junto al inseparable vehículo que nos lleva aquí o allá, ése que cuando no funciona bien nos preocupa y que, además, no se puede vivir sin él (dicen).
