Viaje submarino en tren

Creado: Dom, 22/04/2018 - 15:18
Autor: Yanay Prats Herrera
Viaje submarino en tren

Quizás no sean 20 000 leguas de viaje; pero, aunque sea en tren, sí son submarinos: el Eurotúnel –al atravesar el Canal de la Mancha–  une Francia con Reino Unido, y clasifica como el segundo túnel bajo el mar más largo del mundo. Esta infraestructura ferroviaria, muestra del desarrollo ingeniero y que, por supuesto, implicó una costosísima inversión, fue inaugurada el 6 de mayo de 1994 (luego de siete expectantes años de iniciada la cimentación de la obra en 1987), y cuya apertura fue todo un evento, ceremonia oficiada por el presidente francés François Mitterrand y la Monarca Isabel II.

La historia refiere que ya Napoleón Bonaparte soñaba y proyectaba un empeño similar desde 1804; pero, claro, sin posibilidades de realización en aquella época, hubo que esperar hasta finales del siglo XX para su materialización.

El Eurotúnel comunica Calais y Folkestone en solo 35 minutos, tiene una longitud de 50.5 km, de los cuales 39 son submarinos, y su profundidad es de 25 a 45 m. Su construcción fue financiada por sociedades privadas, sin intervención estatal, a cambio de la concesión –mediante un tratado franco-británico–, de su explotación hasta el 2052; además, se creó una Comisión Intergubernamental Transmancha encargada de aspectos jurídicos, económicos, así como en caso de litigios.

Viaje submarino en tren, Eurotúnel

El Eurotúnel posibilita el traslado de personas, vehículos, mercancías, y ofrece entre las opciones de tren: el EuroStar, de alta velocidad –capaz de alcanzar los 300 km/h y más–, para transporte de pasajeros, y gracias al cual podemos regalar a nuestra pareja un día romántico visitando dos de las consideradas ciudades del amor, París y Londres, en un viaje (las redes que cubre son París, Bruselas, Lille y Calais con conexiones a Ashford, Ebbsfleet y a St. Pancras) que enlaza las dos capitales en 2 h y 20 min (puede durar menos), sin duda, seductor; en tanto, el tren Le Shuttle, permite el paso de un Estado a otro de automóviles, motocicletas, camiones, mercancías. Incluso, con la prerrogativa de que los pasajeros puedan ir en el vagón dentro su propio vehículo, y una vez llegado al destino continuar en este como si nada. ¡Ideal! ¿no?

Por supuesto, muchas las ventajas que conlleva: la reducción de los tiempos; en cuanto a precios, asequible a diversos tipos de viajantes (si se reserva con antelación, bien módico); y la variedad de horarios; además, esta infraestructura es inmune a los percances climatológicos que puedan surgir, y que en su caso no constituyen impedimento para el tránsito.
Han pasado más de 20 años desde la implementación de esta tecnología, y hoy la utiliza diariamente millones de personas, ya sea en plan turismo o en funciones de trabajo.  Estoy segura que a Julio Verne le hubiese enamorado la idea de que su Nautilus tuviera una versión en tren; y aunque no sea de ciencia ficción, es imposible no maravillarse con el Eurotúnel.

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