¡Y es posible! En Francia existe un viaducto que “rueda por el cielo a través de las nubes”. Es el viaducto de Millau, en Aveyron (que cruza el valle del río Tarn) por donde se transita a más de 350 metros de altura y constituye el segundo paso automotor más alto del mundo. Los invito a conocer esta maravilla de la arquitectura
Este viaducto cruza por encima del profundo valle de río Tarn, a una altura de 343 metros, y fue construido en 36 meses (tres años). Se inauguró el 14 de diciembre de 2004, por el entonces presidente de la República francesa Jacques Chirac. Está compuesto por siete pilares de hormigón y tiene una longitud de 2 460 metros.
Este vial mantiene 32 metros de ancho, en dos carrileras, y cuenta con sus zonas de parqueo, en ambos sentidos. Fue creado por el ingeniero francés Michel Virlogeux y su costo estimado es de alrededor de 400 millones de euros. La construcción de esta alta y formidable carretera, comenzó el 10 de octubre de 2001.
Se estima que aprovechando las buenas condiciones del tiempo, benignas durante su construcción, consiguió que las tres mil personas implicadas en la obra, adelantaran su terminación antes de lo programado. Como un vial para los automotores, prácticamente duplica, en altura, del que fue hasta entonces, el puente más alto del mundo: el Europabrücke, en Austria.
El viaducto de Millau también se convirtió en el puente de carretera más alto, si se toma como referencia el nivel de la calzada: 270 metros, lo cual supera los 268 metros del puente sobre el valle del New River, en Virginia Occidental, Estados Unidos. El 5 de enero del 2012, el vial Millau perdió la condición de puente más elevado.
Ese 5 de enero del 2012, el gigantesco puente Baluarte-Bicentenario, en la carretera Mazatlan-Durango (México), con sus 402 metros de altura desde la calzada al río, lo hacen el puente atirantado para vehículos más alto del mundo. No obstante, el viaducto de Millau sigue siendo la carretera” más espectacular” europea.
Y no solo por su altura, sino, además, por las condiciones climáticas que se mantienen sobre el valle del río Tarn y su sensación de transitar a través de las nubes es, dicen:” manejar por el cielo”. Toda la responsabilidad de los aspectos estéticos, formales y demás estuvieron a cargo de la empresa británica liderada por Lord Norman Foster.
No quiero concluir (por si alguien no lo conoce) Lord Norman Foster es un arquitecto británico, galardonado con el premio Pritzker (1999) y Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2009).
