En el mundo del Motor merece la pena destacar a aquellos ingenieros que hacen que nuestra vida sea más cómoda. En diciembre de 2025 nos dejó uno de esos genios invisibles: James Moylan; responsable del pequeño triángulo junto al surtidor de gasolina en el cuadro de mandos. Ha fallecido a los 80 años, pero su legado viaja cada vez que subimos al coche con la mera intención de repostar.
La historia de su invento es la definición perfecta de la genialidad nacida de la frustración. Corría el mes de abril de 1986 y Moylan trabajaba como diseñador de guarnecidos para Ford en Dearborn, Michigan. Una tarde lluviosa, tuvo que coger un coche de la flota de la empresa para asistir a una reunión urgente. Al quedarse sin combustible, paró en una gasolinera y, como el coche no era el suyo habitual, jugó a la lotería del surtidor y perdió. Aparcó con la tapa del depósito en el lado contrario a la manguera.
El resultado fue la escena que todos hemos vivido alguna vez: salir bajo el diluvio, darse cuenta del error, volver a entrar empapado y tener que hacer la maniobra de la vergüenza para cambiar de surtidor.
Al llegar a su oficina redactó un memorándum para sus superiores proponiendo una solución tan simple que resultaba ofensivo que a nadie se le hubiera ocurrido antes. Todo se solucionaba con añadir una pequeña flecha junto al icono del surtidor en el marcador para indicar el lado de la carga.
La propuesta era imbatible. No requiera nueva tecnología, ni cableado complejo, ni rediseñar el salpicadero. Solo hacía falta una gota de tinta extra en la serigrafía.
Ford le hizo caso y la «Flecha Moylan» debutó oficialmente en los Ford Escort y Mercury Tracer en 1989. Lo que comenzó como una solución interna para evitar que los clientes de Ford se mojaran bajo la lluvia, pronto se convirtió en un estándar industrial universal.
Hoy en día es prácticamente imposible encontrar un vehículo moderno, sea de la marca que sea, que no incorpore este detalle. La genialidad de Moylan ha trascendido incluso a la propia gasolina que le mojó aquel día de 1986. En la actual era de la electrificación, los fabricantes siguen utilizando su lógica, colocando esa pequeña flecha junto al icono del enchufe o la batería para indicar dónde está el puerto de carga.
James Moylan nunca buscó la fama ni se hizo millonario con una patente exclusiva, pero ha ahorrado millones de horas de dudas y cuellos estirados en gasolineras de todo el planeta.
La próxima vez que te sientes en un coche de alquiler, mires el cuadro y sepas exactamente hacia dónde girar el volante en la estación de servicio, acuérdate de James.
