Flecha de plata: el tren fantasma

Creado: Mié, 20/11/2019 - 13:53
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Amparo López Rego
Silverpilen tren fantasma

La leyenda de Silverpilen (Flecha de Plata), el tren fantasma, todavía ronda las vías del Metro de Estocolmo. “Viajarás, viajarás y nunca de él saldrás”.

Hay historias de fantasmas de todo tipo y para todos los gustos: espíritus con cuentas pendientes, casas habitadas por almas en pena, barcos errantes… sucede que los trenes no han quedado fuera de esa sorprendente y misteriosa condición, particularmente aquellos relacionados con el sistema del Metro.

Y es que esos lúgubres túneles subterráneos ferroviarios y sus vías, algunas veces abandonadas, sirven de escenario ideal para que nazcan toda suerte de cuentos y anécdotas escalofriantes.

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Ya sea debido a una imaginación desbordante o a ciertas circunstancias —digamos— mal interpretadas, hay algunos de estos espectrales trenes que definitivamente se han enraizado como leyendas urbanas al punto que son muchos los que aseguran su autenticidad. Es el caso del tren fantasma del Metro de Estocolmo, en Suecia.

Sus orígenes descansan allá por el año 1965 cuando Stockholm Metro adquirió un tren con ocho vagones tipo C5, de aluminio. El tren no estaba pintado lo cual lo abarataba y su color plateado lo diferenciaba de los trenes regulares, también de aluminio, pero pintados de verde, que circulaban por las distintas líneas del Metro.

Solo se construyó un tren de este tipo y comenzó a utilizarse de manera experimental para comprobar su funcionamiento. Acostumbrados al verde, la aparición de un tren plateado llamó poderosamente la atención de los pasajeros y muy pronto fue bautizado con el apodo de Silverpilen (Flecha de Plata).

Silverpilen tren fantasma
El fanstasma de Flecha de Plata sigue vivo en la mente de los pasajeros del Metro de Estocolmo. Foto: https://www.taringa.net/

Desde un inicio, su aspecto burdo, inacabado, no causó buena impresión. En realidad, Silverpilen no difería mucho de los otros trenes en servicio, si exceptuamos el color, la suspensión neumática, un sonido distintivo del motor y el hecho de que las puertas eran periféricas —se deslizaban por la parte exterior del tren— lo que ampliaba su interior levemente.

Este interior se mostraba desnudo de anuncios y decoraciones, poco atractivo, nada comparado con lo que los viajeros acostumbraban ver durante sus trayectos en los trenes habituales.

Silverpilen nunca fue popular y se utilizó por lo general como tren de apoyo para todas las líneas, mayoritariamente para las Roja y Verde, durante las horas pico. Y un día la leyenda surgió. Rumores sobre el plateado tren afirmaban que “si te subes a bordo de Flecha de Plata, no llegarás a ninguna estación. Viajarás, viajarás y nunca de él saldrás”.

Bengt af Klintberg es un etnólogo sueco quien ha estudiado profusamente las leyendas urbanas. En su libro de 1986 La rata en la Pizza escribió algunas variantes de la leyenda sobre Silverpilen: “sólo se ve después de medianoche”, “solo se detiene una vez al año”, “los pasajeros del tren parecen ser muertos vivientes”.

No obstante, Flecha de Plata continuó en uso, a pesar de que trasladaba menos pasajeros que sus colegas, pues no es de extrañar que con tales precedentes, muchos prefirieran, a pesar de ver transitar casi vacío al fantasmagórico tren, tomar los archiconocidos verdes, repletos pero seguros.

“SOLO LOS MUERTOS SE BAJAN EN KYMLINGE”

En 1975, con la ampliación del Metro, surgió la Línea No. 11, la Azul, y se construyó la estación de Kymlinge. Se suponía que esa área iba a ser reurbanizada con viviendas y oficinas, pero el proyecto nunca se materializó.

Así que la estación, sin demanda para ser operada, quedó a medio terminar, con su andén mitad bajo tierra, mitad a cielo abierto. Una estación abandonada era el lugar ideal para cobijar a un tren fantasma por lo que muy pronto ambas leyendas se mezclaron. Kymlingen, la estación fantasma, llegó a ser conocida como la casa de Silverpilen.

Lo curioso de esta leyenda es que en verdad existió un tren plateado y hay una estación abandonada, sin embargo; ambos nunca consiguieron despojarse de sus “vestiduras” sobrenaturales.

Estación del Tren fantasma
La estación fantasma de Kymlinge; desprovista de adornos y libre de señales y anuncios, se convirtió en la estación ideal para Silverpilen

EL ¿FINAL? DE SILVERPILEN

Flecha de Plata prestó servicios hasta mediados de los años 90. Para ese entonces, fue desmantelado; pero la Academia de Policía de Estocolmo emplea uno de sus vagones para entrenar a policías novatos en cómo enfrentar crímenes a bordo de trenes citadinos.

Mientras, otro vagón se conserva en la sede de las oficinas centrales de Hägglunds, la compañía sueca que fabricó Silverpilen, y por un tiempo, fue utilizado como cafetería.

La leyenda no ha dejado de transmitirse. Aseguran que todos en Estocolmo conocen de Silverpilen y los cuchicheos sobre un tren fantasma persisten, incluso entre los más jóvenes.

Hay quienes cuentan que el tren solo aparece en túneles abandonados, otros, que es fácil verlo pasar a toda velocidad después de medianoche. Y hay más: si Silverpilen se detiene y recoge pasajeros, estos desaparecerán por semanas, meses, años o puede que para siempre.

Klintberg afirma que viajó con Silverpilen incontables veces y nunca pasó nada extraño, buen consuelo para los viajeros que aguardan en los andenes del Metro de Estocolmo a altas horas de la noche. Si un tren plateado interrumpiese su espera, ya saben que tienen dos opciones: elegir el próximo, conocido, o enfrentar la emoción de viajar en un tren fantasma.

 

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Amparo López Rego

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