Misterios del Metro de Moscú: fantasmas y hallazgos inexplicables (Final)

Creado: Mié, 11/03/2020 - 15:14
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Amparo Lopez Rego
Metro de Moscú

Los fantasmas y hallazgos inexplicables son parte de los Misterios del Metro de Moscú. Se habla de espectros que merodean por sus estaciones y túneles.

Seres diabólicos, ratas mutantes, ruidos inexplicables, desapariciones… el Metro de Moscú está repleto de leyendas urbanas que el tiempo adorna con mayores misterios y desafíos.

Y entre los ropajes que las leyendas urbanas deciden vestir, uno de los favoritos es el de los fantasmas.

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En el metro moscovita existieron algunas estaciones que nunca fueron usadas por los pasajeros, quienes podían verlas, todas oscuras y desiertas, desde las ventanas del tren al pasar por ellas; no es difícil suponer que relatos sobre apariciones hayan adornado esas lúgubres locaciones.

Probablemente la estación de Volokolamskaya es una de las que más alberga este tipo de historias. Cuando se inició su construcción, por los años 90, comenzaron a manifestarse fenómenos paranormales y en poco tiempo la zona se convirtió en un lugar maldito, donde eran habituales las apariciones y escuchar voces y sonidos extraños, a tal punto que los constructores se negaron a trabajar.

Las obras se detuvieron y el sitio pasó a formar parte del folklor popular como una estación fantasma.

Metro de Moscú
 📷: Metro.ru

Volokolamskaya fue finalmente inaugurada en el 2009 y en la actualidad solo algunas cámaras de evacuación y plataformas de algunas estaciones permanecen en estado fantasmal.

Las muertes autoinflingidas ocurridas en el Metro han alimentado la creencia popular de que este llama al suicidio no solo de personas desequilibradas, sino también de aquellos en un perfecto estado de salud mental. Las estaciones Krasnye Vorota y Pushkinskaya son las más elegidas por los suicidas para lanzarse a las vías.

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Hay quienes argumentan que una fuerza desconocida se genera en las profundidades del Metro, una fuerza que provoca el deseo de acabar con todos los problemas de una vez y por todas. Explican que en las capas profundas de la tierra se concentran irritación, miedos, odios y otras emociones negativas proyectadas por las personas y que el subsuelo las devuelve.

Especialistas en bioenergética aseguran que individuos con un nivel de intuición más desarrollado son capaces de sentir una inquietud incomprensible en el Metro.

Muchos de los trabajadores del Metro de Moscú dicen ser testigos de fuegos misteriosos o brumas que adquieren formas fantasmagóricas, quizás rezagos de esos desdichados suicidas.

Metro de Moscú

Otra historia fantasmal menciona a un tren que, una vez al mes, recorre la Línea 5, la línea circular, y se detiene en cada una de las estaciones con todas las luces apagadas y las puertas cerradas.  

El tren en cuestión, propio de los años 40 o 50, viaja completamente vacío; a veces puede verse al demacrado conductor vestido con un uniforme antiguo. Dicen que el tren recoge a todas las almas desesperadas; que en ocasiones abre sus puertas y si algún confiado pasajero sube a él nunca llegará a destino alguno.

También puede que se tropiece con el llamado Lineman. Se comenta que después de medianoche, en los túneles aparece el fantasma de un trabajador el cual, muchos años atrás, realmente laboró en la colocación y mantenimiento de las vías en el subterráneo.

Otra leyenda clásica del metro moscovita es la del conductor negro. Según ella, en la década de los años 80 se descarriló un tren y se incendió. El conductor –algunas versiones nombran a un etíope- se enfrentó al fuego para rescatar a los pasajeros, y aunque consiguió salvar a muchos, recibió graves quemaduras y murió en el hospital.

Las autoridades del Metro lo culparon de lo ocurrido y desde entonces, bien tarde en la noche, el fantasma de un hombre de piel negra desanda los túneles, y hasta algunas estaciones, en busca de venganza.

Pero la historia fantasmal más aterradora es probablemente la relacionada con el accidente ocurrido en 1982 en la escalera mecánica de la estación de Aviamotornaya en el que al menos ocho personas se reportaron muertas y otras 30 con heridas leves.

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El accidente fue provocado al dispararse la velocidad de la escalera (un escalón suelto se atascó y deformó ciertos engranajes) y los frenos de emergencia no funcionar pues estaban mal configurados.

A pesar de que los pasajeros que fallecieron fueron aplastados en la base de la escalera por otros cientos que caían, el rumor de que estos fueron absorbidos por las partes móviles del mecanismo para terminar destrozados se propagó rápidamente. Y por más de 30 años se habla de fantasmas sangrientos sin manos que se dejan ver en esa estación.

Otro relato de apariciones se refiere a una estudiante que mientras se dirigía a una estación fue perseguida por un grupo de juerguistas ebrios; al llegar y para escapar de ellos, la joven saltó a las líneas del tren, se internó en el túnel, y desapareció. En ocasiones es posible distinguir en los túneles una figura delgada con un vestido brillante.

HALLAZGOS INEXPLICABLES

Esta es otra de esas historias raras que el paso de los años alimenta y en que la realidad se entrelaza con la imaginación. Cuentan que durante la construcción de la estación Borovitskaya, en 1986, apareció un inesperado hallazgo: a pocos metros de la superficie se encontraba enterrada una casita de ladrillo, con techo rojo y ventanas y paredes intactas.

Los arqueólogos argumentaron que la misteriosa edificación fue víctima de un cataclismo natural, posiblemente a mediados del siglo XIX. No obstante, era realmente extraño que la casa permaneciera en un estado sorprendente de conservación.

Y más extraño aún resultaba que en su interior, igualmente en perfectas condiciones, se conservaran muebles y utensilios; pronto corrió la voz de que allí habitaban fuerzas malignas.

Los trabajadores que hicieron el hallazgo experimentaron dolores de cabeza, mareos y otros malestares; la casa fue desmontada y sus partes sacadas de la ciudad.

Otro de esos raros descubrimientos en el Metro fue el de una extraña arcilla azul, a unos 60 metros bajo tierra; tenía propiedades curativas y se utilizó por los trabajadores sus familiares y amigos para aliviar enfermedades óseas y vasculares. Hubo quienes aseguraron que actuaba milagrosamente contra el cáncer.

Hay historias increíbles narradas con mucha seriedad de cómo los pasajeros del Metropolitano pueden tropezarse con moscovitas de los años 50, con soldados de la Guerra Civil, o de la Gran Guerra Patria, y hasta con jinetes a caballo.

Las supersticiones también reclaman espacio. La estación de Ploschad Revolutsii (Plaza de la Revolución), es una de las más bellas del sistema del Metro moscovita, famosa por sus numerosas estatuas de bronce. La escultura más popular es la nombrada Guardia Fronterizo con Perro, del escultor soviético Matvei Manizer.

Según la tradición, tocar la nariz del perro te traerá suerte todo el día, así que no es de extrañar que en ocasiones se haga una fila para acariciar el lustroso y algo desgastado hocico del can, particularmente por estudiantes, quienes acuden a la estatua en víspera de exámenes.

En fin, el Metro de Moscú, con sus secretos, criaturas, fantasmas y hallazgos, ha sido y será cuna de incontables leyendas y pavorosas historias, y es que el mundo subterráneo, siempre misterioso, siempre atrayente, nunca dejará de hechizar con sus entrañas para, luego de hacer crecer la imaginación, echarla a volar.

Créditos
Amparo Lopez Rego

Sobre el autor

Licenciada en Historia y Ciencias Sociales. Fue redactora-editora de la Revista Transportes, y editora ejecutiva de la Revista Sendas.

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