En el otoño de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando las tropas nazis invadieron Italia, rescataron a Mussolini y lo pusieron al frente de un Gobierno títere del régimen de Hitler, Gino Bartali ya era una figura del ciclismo. Acostumbrado a recorrer largas distancias durante sus entrenamientos, nadie sospechó que la celebridad italiana pudiera ser una importante pieza en el engranaje ideado por la resistencia para burlar los controles de los alemanes.
Probablemente la marca Maserati la asocies a sus magníficos automóviles y a sus triunfos deportivos; sin embargo, hubo motocicletas Maserati en los años 50 del siglo pasado y, particularmente, en la esfera de ciclomotores.
