La Argentina es famosa, además de por los argentinos, por los tangos. Esa singular forma de canción define a ese sureño país como ninguna otra cosa, y la industria automotor no es la excepción. Sin embargo, en la Argentina se producen automóviles desde hace varias décadas y hoy su producción se basa, sobre todo, en modelos ”reciclados“ que las compañías (casi todas extranjeras) fabrican allí y comercializan en el resto del continente. Esto no siempre fue así, veamos la historia.
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La década de los años 30 fue famosa por las duras penurias vividas en todo el mundo, las cuales desembocaron en el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Los fabricantes de automóviles sobrevivían como podían, ó no, y ninguno escapaba de la dureza del momento. Mercedes Benz, aunque tenía en su gama los tremendos y majestuosos 500 K y 540 K, necesitaba mucho de pequeños utilitarios como el Mercedes 130 o el 170 H.
En los años de existencia del socialismo ”total“ europeo se hizo evidente el atraso de su industria automotriz respecto al mundo occidental. Con un innegable potencial humano, léase numerosos y talentosos ingenieros y técnicos, y una capacidad industrial suficiente esos países nunca pusieron mucho énfasis en el desarrollo de esta industria.
Entre los excelentes vehículos diseñados por Mercedes Benz reseñamos hoy uno de finales de los años sesenta, en pleno apogeo de los Muscle Car norteamericanos. El C111 fue un desarrollo para el Salón de Internacional del Automóvil de Frankfurt y destrozaba muchos criterios de la época en cuanto a ingeniería y diseño. Considerado por muchos como un verdadero ”laboratorio sobre ruedas“ el vehículo era radical de un extremo a otro.
Hoy empieza a ser lejana la existencia de la Unión Soviética. Durante la mayor parte de su presencia en el mapa mundial fue protagonista de la Guerra Fría y por ello el foco de la atención siempre fue el tema político. Otras esferas como la industria del automóvil (aunque incipiente existió) quedaron relegadas. Es probable que pocos conozcan su producción de autos de lujo.
Hoy al hablar de autos clásicos enseguida se mencionan los Duesemberg, La Salle, Rolls y otros monstruos sagrados de la historia del automovilismo y a menudo pasan inadvertidos vehículos mucho más modestos, pero con un sólido historial: es el caso del Peugeot 504. Considerado por muchos como uno de los diez mejores sedanes del mundo en su momento el Peugeot 504 reportó tiempos de esplendor para la marca francesa.
Andreas Winkler es un suizo radicado en Cuba por más de 12 años. En este tiempo la Isla se ha enraizado en su vida, y matizado su personalidad con la cálida sonrisa del Caribe. Este vínculo ha crecido con el tiempo: amigos y esposa cubanos han terminado de hacerlo un conocedor de nuestras costumbres y tradiciones, pero sobre todo de nuestra vida diaria. Así, Cuba también le despertó la pasión por los autos clásicos.
Hoy los vehículos Daimler Benz gozan de reconocido prestigio, su participación en una competición, incluida la F1. Muchos de nosotros pasamos la vida esperando la oportunidad de conducir uno de ellos. Buena parte de lo anterior se debe a los esfuerzos de los pioneros que hace más de un siglo comenzaron una industria y crearon en su empeño, la leyenda. Parte de ella es la historia del Lighting, un vehículo de Benz que en la lejana fecha de 1909 destrozó la barrera de los 200 km/h.
