La marca japonesa Daihatsu, hoy parte de Toyota, inicia su historia con la fabricación de motores de combustión interna, cuando se nombraba Hatsudoki Seizo Co. Esta compañía, fundada en Osaka, en 1907, produjo su primer vehículo en 1930, un pequeño carrito de tres ruedas, y sería en 1951 cuando adoptaría el nombre Daihatsu Motor Co. Desde 1967 comienza la participación de la gigante Toyota, la que termina por absorberla, quedando como su subsidiaria en 1999. Es en pleno apogeo de esa primera etapa cuando se produce el modelo que es nuestro protagonista de hoy, el Applause de 1989.
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Encontrar a un amigo -luego de treinta años sin noticias suyas, y además hallarlo en excelentes condiciones- es un alegrón que no recibimos a diario. Y esto es justo lo que me ha sucedido al realizar la investigación para este trabajo, pues el Ford Thunderbird 1958 convertible que vemos, era propiedad de la familia de mi primera esposa, allá por los años ochenta. Ahora, treinta años después, es irónico comprobar que este excepcional auto se ha conservado mejor que muchos de nosotros. Veamos.
A mediados de los sesenta Toyota quería demostrar que no era el patico feo de la industria automotriz, solo capaz de producir duros autos económicos. Para esa fecha ya estaba lista para llegar hasta la cima de la industria y el mercador automotriz –donde se encuentra hoy- y para demostrarlo impactó al mundo con un modelo único.
Los autos alemanes son considerados, de forma casi unánime, el non plus ultra del automovilismo. Este mito ha sido forjado durante décadas, gracias a la producción de extraordinarios modelos. Contrario a lo que pudiera pensarse este fenómeno no solo se debe a los grandes nombres de Volkswagen, Mercedes o Porsche. En un inicio marcas que no rebasaron la prueba del tiempo, hicieron aporte.
Un carrito exquisito, con todos los ingredientes para llamar nuestra atención, incluso cierto anonimato que lo hace aún más interesante, eso es el Fígaro. Se trata de un descapotable de magnifico estilo retro, pocas unidades producidas, calidad en su manufactura y algunas series con detalles exclusivos…. ¿alguien puede pedir más?
Hace apenas algunas semanas vimos en esta columna la historia del simpático Citroën Mehari, un pequeño todoterreno recordado con singular cariño por muchos. Dejamos pendientes ampliar detalles sobre otra versión que generó gran expectativa en aquel entonces y su desenlace final, el Citroën FAF: aquí está su historia: Veamos.
Hoy día todos entendemos la existencia de los prototipos, o concept cars, y su importancia par marcar la tendencia en el desarrollo de un modelo, o una marca. Sin embargo, en un principio la industria no funcionaba así. En fecha tan lejana como 1938, se produjo uno de los primeros prototipos de los que se tenga noticia, y ese evento cambió los procesos de concepción y –tal vez- la industria automotriz en general. Esta es la historia del Buick Y-Job.
