Los autos alemanes son considerados, de forma casi unánime, el non plus ultra del automovilismo. Este mito ha sido forjado durante décadas, gracias a la producción de extraordinarios modelos. Contrario a lo que pudiera pensarse este fenómeno no solo se debe a los grandes nombres de Volkswagen, Mercedes o Porsche. En un inicio marcas que no rebasaron la prueba del tiempo, hicieron aporte.
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Un carrito exquisito, con todos los ingredientes para llamar nuestra atención, incluso cierto anonimato que lo hace aún más interesante, eso es el Fígaro. Se trata de un descapotable de magnifico estilo retro, pocas unidades producidas, calidad en su manufactura y algunas series con detalles exclusivos…. ¿alguien puede pedir más?
Hace apenas algunas semanas vimos en esta columna la historia del simpático Citroën Mehari, un pequeño todoterreno recordado con singular cariño por muchos. Dejamos pendientes ampliar detalles sobre otra versión que generó gran expectativa en aquel entonces y su desenlace final, el Citroën FAF: aquí está su historia: Veamos.
Hoy día todos entendemos la existencia de los prototipos, o concept cars, y su importancia par marcar la tendencia en el desarrollo de un modelo, o una marca. Sin embargo, en un principio la industria no funcionaba así. En fecha tan lejana como 1938, se produjo uno de los primeros prototipos de los que se tenga noticia, y ese evento cambió los procesos de concepción y –tal vez- la industria automotriz en general. Esta es la historia del Buick Y-Job.
La encarnizada batalla entre Ford y Chevrolet ha tenido muchas facetas, en varios sectores del mercado. Una de las más interesantes ha sido el constante asedio de ambas compañías a los principales modelos de su rival. Así, a principio de los años setenta Ford buscaba un deportivo radical, preferiblemente italiano, para desbancar por completo al Corvette. He aquí lo que ocurrió.
Con el arribo del nuevo milenio, allá por 1999, muchos hicimos especial énfasis en esas metas que solemos trazarnos en estas fechas de fin de año. Quienes vivieron la llegada del año 2000 pueden recordar lo especial del momento, desde el famoso error informático Y2k hasta el mismísimo fin del mundo. En Lamborghini lo hicieron con el comienzo de un proyecto especial: el Lamborghini Gallardo.
Hace unos tres años me sorprendió encontrar, en un apartado reparto al este de La Habana, varios automóviles Ford, de los años treinta, en ruinoso estado. De inmediato surgió la idea de un trabajo sobre ellos, pensando en ofrecer, por una vez, un enfoque diferente a esta sección. Por varias razones, el proyecto no cristalizó. Sin embargo, el tiempo suele resolver las cuitas de las formas más insospechadas, y así, nuestro protagonista de hoy, es uno de aquellos Ford, al cual encuentro apenas a cien metros de mi casa y en envidiable estado. Esta es la historia, veamos.
